
Aparte de Olic, el jugador que más ha destacado ha sido Robben. Cada vez que entraba en contacto con el balón, era sinónimo de peligro para la portería de Lloris. Cuando lo han sustituido se ha ido con una sonrisa de oreja a oreja. Esa misma que le robaron en Madrid allá por el mes de agosto.
Viendo hasta donde esta llevando al conjunto alemán, merece un reconocimiento Van Gaal. No solo ha cogido a un equipo que el año pasado se quedo sin liga y que fue barrido por el Barça en cuartos de Champions, y que lo ha puesto muy cerca devolver a reinar en ambos torneos, lo ha hecho manteniendo su estilo: apostando por jugadores jóvenes (Contento, Alaba, Badbuster), tomando decisiones polémicas (apartó a Toni, el goleador del equipo), e imprimiendo un estilo de futbol de atatque que siempre se agradece. Su carácter le puede haber costado algún que otro problema a lo largo de su trayectoria (sobre todo en el Barcelona), pero de lo que nadie puede dudar es de su capacidad para luchar por grandes cotas. Ahora solo falta saber rival. Sea cual sea, la final de este año de la Champions pinta muy bien.
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