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lunes, 11 de julio de 2011

HACE UN AÑO

Hoy hace un año que ganamos el mundial. Podría contar como fue el partido y todas esas cosas. Pero no. Prefiero contar como viví todo ese día. Porque en ese 11 de Julio de 2010 lo de menos fue el fútbol, lo más importante fue la expresión más rotunda de sentimientos que recuerdo de un país entero. Me acuerdo que ese día me levante tarde porque la noche anterior había ido al concierto de Melendi que dio con motivo de la Bajada de la Virgen. Me levante y vi la carrera del GP de Gran Bretaña de Formula1. Pese a la decepción de lo que paso con Alonso, me propuse que nada me amargaría ese día. Tenía la misma sensación que en la Euro del 2008. Ganábamos fijo. El partido complicado fue el de Paraguay. A partir de ahí, como en Austria tras eliminar a Italia, era cuestión de esperar. Vi el partido en casa de @justtaker22 y con @Jonathanfc8. Sufrimos con las patadas de Holanda y viendo como pasaba el tiempo y no llegaba. Jamás me puse nervioso. Siempre pensé que llegaría el gol antes de los penaltis. Y Andrés Iniesta lo hizo. 116. Jamás olvidare ese número. Y entonces llegó la alegría. Llore de emoción cuando el gol. Vimos como Casillas levantaba al cielo de Sudáfrica la copa de todo el fútbol español. Es menester romper la emoción recordando una anécdota curiosa. Con todo el lio de la celebración y demás, nos perdimos el beso de Iker y Sara. Nos fuimos a celebrarlo y no vimos las entrevistas de después del partido. Fue al día siguiente cuando vi tan jrandioso momento. Y otra Jrandiso momento fue ver a Capdevila con un cubo en la cabeza. Fuimos a cenar a un restaurante italiano que hizo de talismán. Siempre que veíamos los partidos de España juntos íbamos a cenar todos allí. En alguna ocasión se nos acoplo @liveandleteat. Recuerdo que la primera vez que fuimos fue tras vencer a Chile, a partir de ahí siempre repetíamos ritual con cada victoria. Entonces, una vez terminad ala cena, llegó el momento de cumplir una promesa que había hecho con @justakker22. Surgió en los días previos a la final, una vez habíamos eliminado a Alemania. Si lográbamos el titulo había que bañarse en la playa esa misma noches. Dicho y hecho. La temperatura acompaño y fue el baño más feliz de mi vida. Me acuerdo de empezar a gritar para soltar toda la tensión de años de frustración. Así acabó la noche. Hace un año. Un año eterno.    

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