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lunes, 2 de abril de 2012

NO SIN MI BANDERA

Resulta que en este país lleno de corrupción en las altas esferas, de indignados por las esquinas y de muy poca inteligencia eres mal visto, es más, te arriesgas a una posible agresión si llevas una bandera que te identifice con tu equipo.
Este escrito viene por la rabia que me entra cada vez que veo las imágenes de los idiotas de ultras del Osasuna metiéndose con unos aficionados del RM por el simple hecho de portar una bandera de su equipo favorito. Debe ser que llevar algo que te represente lo que te gusta o como eres es ir en contra de unos anormales que ni siquiera les gusta el fútbol (lo sé porque a los ultras no le gusta el fútbol, para ellos es solo una excusa para hacer el cafre). Osasuna debería tomar manos en el asunto y echarlos, pero eso sería tener problemas con “una grada que siempre anima” (excusa barata de las directivas para justificar el no querer ir en contra los delincuentes que entran en su estadio por miedo a represalias).
Esto es igual de aplicable a Osasuna y a todos los equipos que siguen permitiendo que estos descerebrados nos sigan amargando el deporte que más nos gusta. Pero no pasará nada. Aunque unos niños le pregunten asustados a su padre por que no pueden llevar banderas de su club a un estadio sin tener problemas. Luego nos extrañara que la sociedad este llena de sin sentidos, que creamos a base de ejemplos tan negativos como este. Porque esto no pasa solo en pamplona. En el Bernabéu  votaron una portería. En el camp nou pasó lo de figo. Todos sabemos de muertes por enfrentamientos entre ultras. Pero siguen pasando como si nada. y mientras, la bandera seguirá oculta, escondida, antes de ser humillada de nuevo por unos vándalos que sobran en el fútbol.  
Luego, el RM invita a los niños a su partido contra el Apoel. Enorme gesto por parte del club blanco. Pero que recuerden que por su fondo sur del estadio, donde habitan los indeseados, el entrenador de su equipo, en su día su 2º capitán (Guti) y demás jugadores han ido a saludarlos, alentándoles a seguir siendo una escoria para la inteligencia humana. Pero no pasa nada. Ante su inmadurez cerebral yo seguiré con mi bandera puesta en mi cuello. Porque siempre que vea un partido lo haré con mi bandera. La de un fútbol limpio, honesto y respetuoso.

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