Munich. 20:45. El partido más esperado del año ha llegado. La
final de la Champions League es aquel momento que todo aficionado o fanático del
fútbol espera durante los 11 meses que dura el torneo. Han llegado dos equipos históricos,
cada uno con su estilo, de forma muy distinta a este último partido.
El Bayern de Munich se fijó esta final desde que se supo que
la final se jugaría en su propio hogar. Toda la temporada del conjunto bávaro
ha girado en torno a esta final. Perdieron la Bundesliga y la Copa, pero ganar
hoy su quinta Champions les haría pasar a la historia como una de las mejores
escuadras de la historia bávara.
Por otro lado, el Chelsea empezó el año con un nuevo y
ambicioso proyecto de la mano del portugués Andrés Villas Boas, pero este se
vino abajo cuando el técnico luso no supo ganarse a los pesos pesados del vestuario
de Stanford Bridge. Eso le costó el puesto y al club casi caer eliminado en
Octavos a manos del Napoli, pero ya con Roberto Di Matteo en el banquillo blue,
se remontó a los italianos y el equipo ganó en confianza. A partir de entonces,
la Premier pasó a un segundo plano y solo se centraron en ganar la FA Cup. Luego,
tras eliminar al Barcelona, solo existía esa final. Además, tienen la presión
de ganar el trofeo para poder participar el año que viene en esta competición.
En el apartado futbolístico, este año el Bayern ha sido
irregular. Capaz de arrasar en su estadio, más de un partido de Bundesliga lo
tenía solucionado al minuto 20, y capaz de perder en Basilea o de llevarse 5
del Dortmund. Muller ha entrado en una alarmante bajada de rendimiento, lo que
le ha dado la oportunidad de la titularidad a Toni Kroos, aunque posiblemente
hoy puedan jugar los dos debido a la baja de Luiz Gustavo. Mario Gomez pone el
gol y Robben y Ribery forman la pareja que pone el talento y el desborde en el
ataque. Atrás es donde más ha sufrido todo el año el Bayern y en la final no
podrán estar ni su mejor central (Badstuber) ni su lateral izquierdo (Alaba).
Contento y Van Buyten o Tymoschuk retrasando su posición tendrán su momento.
En el Chelsea, la llegada de Di Matteo borró la intención que
tenía este equipo con AVB de llevar el peso del partido. Ha cambiado al habíl
Sturridge por la fuerza y llegada de Ramires en la banda derecha y le ha vuelto
a otorgar galones al clan de veteranos. Drogba es inamovible y Torres tendrá
que esperar su oportunidad en el banquillo. Lampard y Obi Mikel le dan fuerza a
un medio campo más destructor que creador y solo Mata y las genialidades de
Drogba aportán algo de creatividad cerca del área rival. Es difícil que el
Chelsea se meta tan atrás como contra el Barça. Intentarán tner la línea defensiva
lejos de Cech, pero siempre esrando a robar y salir a la contra. Sus bajas en
defensas (Terry e Ivanovic) hacen que tenga que jugar Bosingwa en la derecha.
Puede ser un punto a explotar por parte de los ataques alemanes.
En fin, que será una final con un equipo intentando romper
una defensa y otro equipo que buscará salir a la contra a la menor ocasión. El partido
del año ya está aquí. Disfruten.
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