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viernes, 24 de agosto de 2012

LA LIBERTAD DE VÁLDES


Valdés, de pequeño, sufría. Sufría porque no le gustaba jugar de portero. Lloraba por sentirse preso de esos tres palos que no le dejaban ser libre. Tomo la decisión de abandonar la portería con la finalidad de buscar la felicidad. Dejo momentáneamente el fútbol. Pero estando ya libre de esa condena con palos y red, viendo a sus compañeros de equipo jugando por la tele, sintió una envidia sana y deseos de volver, porque ese era su sitio. Y volvió. Y supero sus traumas. Y se sintió libre. Y le gustó tanto que ya más nunca la abandono.

Por el camino tuvo un par de renuncias por el camino (peleas con Van Gaal, ¿quien no las has tenido?) hasta que la portería fue su amiga. En ella era feliz y cada vez que podía intentaba ser un jugador de campo más. Por el camino, también, Víctor fue madurando, tanto en lo personal como en lo profesional, hasta que se convirtió en el mejor portero de la historia del Barcelona. Por el camino, a su vez, también surgieron voces.

Siempre hay un pero. A muchas personas les gusta recordar de vez en cuando que Valdés es irregular, que comete errores absurdos (¿cuál no lo es?), que era el chico rebelde, sin causa. Valdés callaba esas voces críticas con sus actuaciones. Pero a la mínima oportunidad volvían esas voces. Y el las volvía a callar. Y al tiempo volvían. Y así.

Valdés nunca ha dejado de intentar ser libre. Juega con los pies, intenta ser un jugador más, porque eso es lo que él quiere. Intenta renunciar de vez en cuando. Pero al final vuelve. Ancohe quiso jugar como uno más. Y fallo. Volverán las críticas, pero también las grandes noches. Valdés siempre vuelve. Quiere ser libre. 

martes, 14 de agosto de 2012

LONDRES 2012: UNOS JUEGOS DE LEYENDAS


Emociones y leyendas. Londres 2012 pasará a la historia del olimpismo por haber visto a dos genios convertidos en inmortales y por actuaciones de deportistas que han hecho recobrar el lema “espíritu olímpico”.  Pero sería injusto focalizar solo en los nombres más reconocidos por el gran público. Porque aunque su actuación haya pasado desapercibida, todos los deportistas que han competido en estos Juegos se merecen todos mis respetos. 

En los periódicos, en las noticias, en la calle en definitiva, solo habrá sitio para los que llegan en primer lugar a la meta. Y sin embargo, hay que reivindicar que cada uno de los participantes en Londres 2012, que han contribuido con su participación un pequeño grano de arena, no solo a la grandeza de estos Juegos, sino a la grandeza del olimpismo mundial e histórico. Porque todos aquellos que han participado en este evento a lo largo de su historia han aportado para que hoy los Juegos sean el acontecimiento más importante a nivel mundial en materia deportiva, y trascienda lo meramente competitivo.  
Una vez reconocidos todos los actores de esta gran obra, toca centrarse en aquellos deportistas que su esfuerzo, coraje y voluntad han hecho de estos Juegos un torneo inolvidable, tanto si han logrado medalla o si solo han conseguido la admiración del público.
                              
LEYENDAS


Trelawny y Baltimore están a una distancia de 2332 kilómetros. Pese a ese insalvable trecho, nunca Trelawny y Baltimore estuvieron tan cercas. Una está en Jamaica y otra en Estados Unidos. Poco tienen que ver entre sí a primera vista, pero ambas ciudades vieron nacer a dos fenómenos que se han convertido en leyendas en estos Juegos de Londres. 

Michael Phelps llegaba a piscina olímpica del centro acuático de Londres con 16 medallas y a tres de superar a la gimnasta rusa Latynina como el deportista con más medallas olímpicas. Venía de ganar 8 oros en Pekín, pero ahora había mas dudas sobre su rendimiento. Muchos dudaban de que su preparación hubiese sido la más idónea. Lockte se había postulado como su rival para frenar la tiranía acuática de Phelps. Incluso ya en plena competición, el francés Yannick Agnel se sumo al reto de derrotar al tiburón de Baltimore. Pero Phelps logró superar las 18 medallas (18º medalla en el 200 mariposa y 19º en el 4X200) y pasó a ser el deportista mas laureado en unos Juegos.  Ahora dice que se retira. Quiere vivir su leyenda.  Su propia leyenda.



Usain Bolt. Todo el mundo lo esperaba. Toco esperar una semana desde que empezaron los Juegos para verle en acción. Mereció la pena. Lo mejor de él no es que haya encadenado dos victorias seguidas en 100 y 200 metros en dos Juegos consecutivos, ni que posea los 3 records mundiales más importantes de la velocidad mundial. La figura de Bolt trascienda más allá de sus números. Ha conseguido enganchar a nuevos aficionados al atletismo. Muchos esperan las carreras de Bolt con la misma emoción que una final de un Mundial de fútbol o de la Champions. Es atrayente. No te deja indiferente y te engancha aunque no quieras. Es Bolt. Es Leyenda.

LAS OTRAS LEYENDAS


Quizás el apelativo leyendas les viene grande a algunos de los siguientes deportistas, pero aunque no estén al nivel de Bolt Y Phelps, si merecen que su nombre esté entre lo más destacado de Londres 2012.

Inglaterra y Reino Unido sufre una maldición bastante habitual en el mundo del deporte. Esta maldición también la sufre Francia, mas grave aún, y es habitual verla en deportes de equipos, sobre todo en finales. Me refiero a la maldición del perdedor en su propia casa. Los británicos llevan décadas esperando que algún británico gane Winbledon. Igual que en Francia llevan también bastante tiempo esperando que los franceses ganen en Roland Garros o el Tour de Francia. 

El último caso de la maldición del perdedor local se registró en el propio torneo de césped británico poco antes de las olimpiadas. El pueblo británico esperaba que Andy Murray rompiese la maldición. Pero Murray perdía la final contra el suizo Roger Federer. Seguía la maldición del perdedor local. En estas llegó Andy a los Juegos a intentar romper esa maldición. La baja de Nadal abría el sueño de las medallas. En semifinales le esperaba Djokovic. Ahí dio el primer paso para acabar con el mal fario local. Ganó. Estaba exultante. Iba a ganar una medalla en su propio torneo. La maldición se rompía de manera parcial. Pero esperaba Federer. Murray lo supo. Las maldiciones se rompen contra aquello que las acrecienta. El suizo era ese obstáculo final. Igual que lo había sido para Nadal o Djokovic. Ambos fueron grandes cuando ganaron a Roger. Él también tenía que hacerlo. Murray venció a Federer y a la maldición. Los británicos por fin veían coronado a un héroe local. Ahora era un hombre libre. Sin maldición. O no. Fue plata en dobles mixtos. Hay maldiciones que nunca te abandonan.  



A Aleksandr Nikolayevich Vinokurov la vida siempre le ha dado una segunda oportunidad. Muchos le daban por muerto en el año 2007, donde cayo víctima del peor enemigo de un ciclista, el dopaje, estando en la filas del equipo Astana. Entonces se supo que sus exhibiciones en Tour de Francia y Vuelta a España no eran reales. Todo era mentira. Pero en la vida de Aleksandr Nikolayevich Vinokurov todo es como un boomerang. Todo le vuelve. Antes de su sanción, en plena OP su equipo, el Liberty desaparecía en el mar de las sospecha. Aleksandr Nikolayevich Vinokurov se quedaba sin equipo, pero el gobierno de su país entró a crear un equipo, el Astana, para que su estrella siguiera brillando por las carreteras de Europa y pudiese ir al Tour. 

Volvió en 2009. Ya sin esos arranques brutales pero con constancia, volviéndose a ganar el respeto del pelotón y del aficionado. Acaba 2011 y después de abandonar el Tour anunciaba su retirada. Era el fin de la carrera de Aleksandr Nikolayevich Vinokurov. Pero el equipo Astana, sin sus puntos, no podía sobrevivir en el ProTour, así que, quizás para devolverles el favor de entrar a ayudarlo en aquel  2006 tumultuoso, decidió alargar un año más su carrera, para intentar acabar el Tour, principalmente. Esa sería su última prueba. Pero el destino a Aleksandr Nikolayevich Vinokurov le tenía deparado una última prueba. Los Juegos Olímpicos de Londres. El terreno de la prueba no era el más acorde de sus características, pero que ciclista no ha soñado con retirarse en unos Juegos Olímpicos.

Aleksandr Nikolayevich Vinokurov lo hizo. Se escapó cerca de meta con el colombiano Rigoberto Urán y entre ambos se jugarían la victoria. Entonces Rigoberto, preso de un escenario donde jamás pensó verse, miro a ver si a su rueda venia Aleksandr Nikolayevich Vinokurov. Pero no. Justo en ese momento Aleksandr Nikolayevich Vinokurov recuperaba su brutal ataque, esta vez limpio de cualquier mancha, y se encaminaba en solitario hacía la meta. Eran sus últimos metros. El oro le esperaba. A él y Kazajistán. A Aleksandr Nikolayevich Vinokurov el ciclismo y la vida siempre le dio dos oportunidades. 



Hay gente que nace con estrella y otros estrellados. Los que nacen con estrella, normalmente se dedican a disfrutar, sin esforzarse mucho, de lo que la vida le ha regalado. Pero no todos los casos son así. Al bueno de Nasser la vida le puso en una familia real, en la de Qatar más concretamente. Podría haberse quedado allí cómodamente. Vivir de sus riquezas, invirtiendo en alguna que otra empresa y viviendo sin sobresaltos. 
Pero al bueno de Nasser le picaba el gusanillo de la competición. Disputas con una familia rival le privó de competir en su juventud en los rallyes, su primera pasión. Por eso, y hasta que su familia accedió a la federación de automovilismo de Qatar, tuvo que buscar otra forma de saciar su sed de competición. Y el tiro fue la solución. Participó en los juegos de Atlanta, Sidney, Atenas y Pekín. Pero se resistía la medalla. A Nasser, entre medias, le dio tiempo a ganar una carrera de coches que se hacía por el desierto chileno. Nada menos que un Dakar. Pero le faltaba algo. En Atenas se quedó muy cerca y ahora en Londres lo lograba. Ya era medallista olímpico. Dakar, medallista en una olimpiadas y perteneciente a una familia real. La vida solo le regalo esto último. Lo demás, lo convierte en una leyenda.    


DELEGACIÓN ESPAÑOLA


Mireia Belmonte, Maialen Chorraut, Javier Gómez Noya, Ona Carbonell, Andrea Fuentes, Marina Alabau, las chicas del Waterpolo, David Cal, Joel Gónzalez, Brigitte Yague, Maider Unda, las chicas de la sincronizada, Nicolás García, Saúl Craviotto, las chicas del Balonmano, Tamara Echegoyen, Sofía Toro,  Ángela Pumariega y los chicos del baloncesto. Estos han sido los medallistas españoles en Londres 2012. Alguno echará a falta a alguien y otros pensarán que son demasiados. Mi opinión es que son los que son. Me explico. Estas olimpiadas han sido el reflejo del deporte español. Las 17 medallas (1 menos que en Pekín y 2 menos que en Atenas) contienen mucho del enorme talento que hay en este país, que hace que supla las evidentes carencias técnicas que hay en la estructura del deporte en este país. Es más, el hecho de que en los dos últimos días de competición no se aumentara el número de metales es hasta bueno. Si hubiésemos rondado las 25 medallas hubiese hecho que algunos pensaran que nuestro deporte esta en uno de sus mejores momentos y hubiese un engaño. Urge una renovación en algunas federaciones de determinadas especialidades e inversiones en otras. O llegará el momento en el que ni el talento supla las carencias de nuestro deporte.

Especialmente se ha sido muy crítico con el atletismo español. Y francamente no comparto esa crítica. El resultado de Londres es el normal vista la apuesta que hay en este país por este deporte. En los últimos europeos solo Ruth Beitia logró medalla. Era nuestra única opción y al fallar ella paso que todo el mundo vio nuestro verdadero nivel. Y ojo, que yo no exigo que los españoles ganen medallas olímpicas en pruebas de medio fondo y fondo. Ahí, salvo que salga un absoluto extraterrestre (o que nacionalicemos gente) los africanos son imbatibles. Pero en unos Europeos si que debiésemos tener gente luchando por medallas. Y en finales olímpicas. En los 1500, prueba fetiche española por antonomasia, De 6 atletas, metemos a uno en la final (Nuria Fernández). Ahí radica el problema del fondo español. No en la falta de medallas.

Decía que no exigía medallas en carreras porque veo más factible ser importantes en los concursos. Hay no hay un dominador claro y con un poco más de esfuerzo, podríamos estar en las primeras posiciones. Solo Ruth Beitia, Franck Casañas e Igor Bychikov se han colado en finales (4º,7º y 12º respectivamente). Estamos cerca de las medallas. Hace falta un empujón. Como a todo el deporte español. Avisados estamos.