Después del partido de ayer, tres
hombres suscitan mi atención para entender el Georgia vs España. Primero de
todo, aceptables condiciones de juego como el campo y la fecha. Jugar a
principios de Septiembre y en un estadio moderno como el Boris Paichadze facilitó mucho la tarea al equipo español. Lo más difícil fue derrumbar el muro
georgiano. Para ellos, tres nombre, tres hombres, que tuvieron mucho que ver:
ÁLVARO ARBELOA
Se vio a los 5 minutos de partido.
En realidad se lleva viendo desde que Puyol no está para ser un fijo
incuestionable en la selección y Ramos ha abandonado el lateral derecho, pasando
a ser la pareja de Piqué en el eje de la zaga. Arbeloa, habitual multiusos del
equipo, vio su oportunidad de ser titular en la mejor selección del mundo. Que
si lo aprovecho ya es otro debate. Me sobran los dedos de una mano para contar
las actuaciones buenas de Arbeloa con la
selección en este tiempo. Me faltan dedos entre manos y pies para contar las
actuaciones deficientes del 17.
La mejor selección del mundo no se
puede permitir tener a un lateral que ni desborda, ni tiene técnica, ni aporta
nada en partidos como el de ayer, donde ante un rival encerrado, España jugó 80
minutos con 10. Hasta que Álvaro se fue.
VICENTE DE BOSQUE
Pero pensándolo bien, la culpa no
es de Arbeloa. El solo responde de la mejor manera con las cualidades que
tiene. Desde mi punto de vista, el culpable de esta situación es aquel que le
pone un día si y otro también. En este país, hay laterales mejores que Arbeloa.
Del Bosque insiste en un futbolista que no aporta anda al juego de la
selección, que en su mayoría, es de ataque. Luego esta el eterno reproche
personal del doble pivote Xabi Alonso y Sergio Busquets, que se vuelve
completamente inútil en partidos como el de Georgia.
Son dos
excelentes futbolistas en su parcela de juego, posiblemente los mejores del mundo,
pero juntos no aportan nada al equipo ofensivamente. Puede que contra otros
rivales de mayor entidad, sea una buena solución. Pero contra una muralla de
georgianos, como muy tarde en el descanso, Vicente debería haberse dado cuenta
de su error. Tampoco se dará cuenta de una pequeña manía que tiene: siempre que
el resultado es adverso, quita a Silva, uno de sus mejores futbolistas. Ayer salió
del campo el canario antes que Arbeloa. De locos.
Le bastaron 10 minutos para
demostrar que no estas muerto, ni enterrado y que tiene una calidad tremenda.
El problema de Cesc es que vive en un país donde se te recuerda por tus últimos
4 partidos, y no por tu trayectoria.
Su adaptación al Barcelona no hay
sido todo lo exitosa que todos hubiésemos querido, pero dudar de su talento es
de necios. Aunque sea para 10 minutos.

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