Esta ha sido una
buena semana. Una semana en la que, da igual lo que estuviésemos haciendo, el
martes y miércoles no faltamos a la cita con la mejor competición de clubes del
mundo. Volvió la Champions a nuestras vidas, tras refugiarse del frio típico de
Enero, y lo hizo con, a priori, partidazos por el nombre de los contendientes
en liza.
El Martes,
Valencia-PSG y Celtic-Juventus. A bote pronto, los dos favoritos sacaron un
resultado (muy) favorable para estar en cuartos. Pero se podría decir que ahí acabo la similitud entre ambos partidos. Mientras el PSG dio una exhibición de
control del partido, la Juventus sufrió el acoso de Celtic Park que solucionó a
base de pegada.
En Valencia, con
Beckham en la grada aportando lustre al partido, el Valencia se estrelló contra
un muro francés que no mostró grietas en una primera parte en la que ya dejo
sentenciado el partido (que no la eliminatoria). Dos líneas de 4 impedían al
Valencia encontrar a Banega, que desapareció entre tan poco espacio, dejando al
equipo con la única opción de Joao Pereira y sus centros al área, que eran
caramelos para Mamadou Sakho y Alex, que neutralizaron a Roberto Soldado en
todo momento.
A la hora de atacar, el PSG presentó a todo
Europa a Lucas Moura, que con su velocidad desmontó a Guardado, Ricardo Costa y
a todo el que pasará por allí. Avisó en los primeros minutos con un cañonazo
desde fuera del área que no encontró a Guaita, pero si al poste. Luego, fueron
Javier Pastore y Ezequel Lavezzi quienes fabricaron el 0-1. Y luego se les unió
otra vez Lucas Moura para poner el 0-2 y demostrar que no es descartable su
asalto al trono europeo. Entre tanto Zlatan (Ídolo absoluto en este blog) con
su sola presencia le creaba problemas a la ya de por sí desbordada zaga
valencianista.
En el segundo
acto, Valverde, viendo que se iba la Champions, metió a Valdez y Canales en
acto desesperado de meter algún gol que les dejara vivos para la vuelta. No fue
únicamente por su presencia, pero el equipo salió más enchufado y ambos
tuvieron las mejores ocasiones para el 1-2, saliendo a relucir entonces que el
PSG tiene en Sirigu una garantía bajo palos. A la contra, el PSG perdonaba la
defunción del duelo, mientras el Valencia lo intentaba con más corazón que otra
cosa. Así transcurrió el partido hasta que Tino Costa sacó a relucir su zurda y
Rami dejaba vivo el resultado. Acto seguido Ibrahimovic era expulsado por su
altura y nombre, y el Valencia mitigaba
lo que pudo ser un escándalo de resultado y fue un escándalo de dominio.
En Celtic Park,
con Rod Stewart en el palco buscando repetir actuación del día del Barcelona,
la Juventus volvía a disputar una eliminatoria de Copa de Europa después de su
paso por el infierno de la segunda división italiana, y por la menos humillante
segunda división del fútbol europeo (la Europa League). El Celtic hizó unos 15’
primeros minutos sensacionales. Tirando de garra y presión física al límite, pusieron
a prueba a Buffon. Pero en la única vez que la Juventus salió airoso de esa
presión, Matri hacía el 0-1 y le daba un golpe mortal a la eliminatoria. El
resto de la primera parte fue para el Celtic, pero al final sin acierto los de Neill Lennon estaban abocados a pagar el esfuerzo
realizado.
Y así fue. Hasta el 60’ de partido el Celtic seguía llegando,
forzando corners y no perdiéndole la cara al partido, pero con la hora de
encuentro la Juventus se fue imponiendo y Marchiso y Vucinic redujeron el encuentro
de vuelta a un mero trámite.
Solo dos apuntes
más de este partido. Sensacional Pirlo, siempre bien colocado, no se dejó
llevar por las patadas escocesas que buscaban su desconexión del partido. La
Champions gana mucho con él. Y horrible Undiano Mallenco. Los jugadores jamás
le respetaron y los corners eran esperpénticos. Reflejo del arbitraje español.
El Miércoles llegó
el plato fuerte. Real Madrid-Manchester United. Mourinho
contra Fergusson. Duelo de leyendas.
Ambos técnicos anularon las previas que
hablaban de tres hombres en el medio para protegerse y ambos salieron con 4
delanteros. El Real Madrid tiró de físico para dominar la primera parte. De Ge
tuvo mucho trabajo y Rafael sufría con la incursiones de Cristiano o Di María.
En ataque, el Manchester United se apoyaba en Van Persie para logar pasar de
medio campo y una vez llegaban al área, casi siempre acababa en córners. En uno
de ellos Wellbeck lograba el objetivo de Fergusson, que era marcar para tener
ventaja en la eliminatoria o hacer más factible una posible remontada.
Cristiano empató en un gran cabezazo diez minutos después y el descanso llegaba
con la sensación de que el Real Madrid dejaba vivo a los ingleses.
La segunda parte fue otra cosa. De Gea siguió parando pero eran tiros
más sencillos (salvo el de Coentrao que despejo a lo karateka) y Van Persie,
más que ayudar en la salida del Manchester United, empezó a merodear área rival
y tuvo tres ocasiones que Diego Lopez, el poste y Xabi Alonso evitaron para que
el Real Madrid no dimitiera de esta temporada. Así discurrió la segunda parte, entre
ataques estériles del Real Madrid y contras mortales del Manchester United,
hasta que el árbitro pito el final. Old Trafford dictará sentencia. Bendita
Champions. Siempre nos alegras la semana.
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