Noche histórica en
Barcelona. Desde aquella noche contra el Chelsea en la temporada 1999-2000, con
un 5-1 con prorroga incluida, no se vivía una remontada en la ciudad condal. El
Barcelona recuperó su mejor versión, la de presionar arriba, luchar cada balón
dividido, chutar desde fuera, asfixiar al rival hasta empequeñecerlo por
completo, en el momento más oportuno. Después de perder de forma clara con el
Real Madrid y del partido de ida en San Siro, no se cuestionaba el nivel de
esta plantilla, pero si su intensidad. La intensidad de anoche contra el Milán
no se pareció ni por asomo a la que mostró el equipo en San Siro o contra el
Real Madrid. Lo único positivo de esos partidos es que “solo” se perdió el
torneo menos importante de los 3 a los que aspiraba.
Pero el partido
contra el Milán borra de un plumazo en la gente, los aficionados, esa mala
sensación que transmitió el equipo. Se ganó bien, muy bien al Milán. Y para
ello fue clave cambiar determinadas cosas. Puede parecer obvio, pero después
del 1-3 del Real Madrid en el Camp Nou, el Barça se presentó el Santiago
Bernabéu con la misma disposición. Y se volvió a caer. Contra los italianos se
cambiaron muchas cosas tácticas. Pedro, que no lleva un 2013 muy afortunado,
dejo la banda derecha para que Dani Alves se
apoderada de ella por completo. Cayó a la izquierda con su presión que
parecía pérdida y pese a que no tuvo una gran actuación con el balón en los
pies, su trabajo fue clave para impedir al Milán salir desde atrás de forma
cómoda. Otra fue novedad fue Villa de delantero centro.
De 9. Y al igual que
Pedro, su partido con el balón no fue brillante, pero fijó centrales, tiró
desmarques y abrió huecos para el resto. Y el 3-0 es copyright del 7 de España
y del Barcelona. Con la izquierda a la escuadra más lejana. Sensacional. No
está para ser titular todos los días en todos los partidos, pero si hace falto
gol llámenle a él. El hecho de que Pedro y Villa cambiasen de posición hacía
que Leo Messi partiera desde la derecha. Siempre se asoció bien con Dani Alves,
pero se movió por todo el frente de ataque. Y cuando le llegó el balón por
primera vez cerca del área 1-0. Y cuando le llegó por segunda vez 2-0. El día
que no esté este será un deporte y un mundo mucho más aburrido. No lo duden.
Otra de las
sorpresas fue Mascherano de central con Piqué. Aquí no se va a cuestionar los
sentimientos y la valía de Carles Puyol en este equipo, pero para los partidos
grandes Mascherano ofrece más garantías. Saca bien el balón, sabe anticiparse,
difícil de superar el uno para uno. Ayer solo tuvo un error. Y no es de él.
Cuando la famosa jugada que acaba en el poste de Niang. En un mano a mano,
puedes perder o ganar, pero siendo central, alguien debería acompañarte. Nadie
estaba con él. En todo caso partidazo.
Para el final dejó
al que cerró el marcador, el que dio tranquilidad cuando se aparecían los
fantasmas de Torres, Ramires e Inter. Jordi Alba galopó desde su área hasta
quedarse mano a mano con Abbiati. La picó y se besó el escudo. El estadio
explotó de alegría y todos se abalanzaron sobre él. La gesta estaba hecha. Se llevaba mucho
tiempo esperando una cosa así. Desde aquella noche del 18 de Abril del año 2000.
PD: Sería una aberración no nombrar a un tal Sergio Busquets. Brutal.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario