La Copa. Esa
competición, otrora considerada fiesta del fútbol patrio y competición festiva que permitía un desahogo a esos
clubes que viven con el agua al cuello el resto de la temporada. Pero desde que
Barça y Madrid se han propuesto reventar records a base de ganarlo todo, rara
es ya la vez que un modesto osa a molestar al rico en la mesa copera. Atrás
quedan Getafes jugando dos finales, el peor Valencia en años ganando
precisamente a los azulones o el mítico Mallorca de Roa y Engonga obligando a
una tanda de penaltis al Barcelona de Rivaldo y Van Gaal.
Eran tiempos
pasados, puede que mejores, pero la realidad es que los dos grandes ya no dejan
escapar nada y acaparan las instancias finales del torneo. El Atletico del
Cholo ha aprovechado su cruce en semifinales libre de los dos cocos para
plantarse en el Bernabéu, donde siempre ganó a su rival blanco con la copa por
el medio, y espera que la combustión interna que es el vestuario del Real
Madrid explote por los aires al finalizar el partido. Para ello, más que vencer
en el campo, deberán vencerse a sí mismos en su cabeza y no salir con los
nosecuantos años que no vencen a los de blanco al campo. Lo contrario es
derrota segura.
Y ahí radica el
reto del Simeone. Un técnico que cogió a un equipo moribundo, lo reanimo, le
dio vida, le falto un golpe de suerte para estar en Champions, le hizo tocar el
cielo en Bucarest, lo sobrepaso en Mónaco, le ha devuelto a la Champions y le
tiene en la final de Copa. Nunca el Cholo ha perdido una final como técnico
rojiblanco. Es más, las dos que ha dirigido ya estaban resultas, para bien, al
descanso. Ahí estará la cuestión del partido. Si vemos al Atleti de las finales
recientes, hay partido. Si no, tarde o temprano el Real Madrid sacará su pegada
y terminará por imponerse.
El Atlético ha de
jugar a que pases cosas fuera de guión previsto. Por eso es tan importante el
inicio, por eso ayuda que vaya a jugar Albiol, el teórico 4º central de la
plantilla. Porque para salirse del guión, que Arda repita los 60’ que jugó
contra el Barcelona ayudaría, que Diego Costa se centre en desquiciar con su
juego de pelota a la defensa del Real Madrid también sería importante. En
definitiva, que el Atlético sea capaz de hacer lo que no ha hecho en
nosecuantos años. Ese es el reto que le falta a Simeone. Más que ganar otro
título. Porque si se supera el reto, el título cae por su propio peso.
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