Empezaba con pesimismo la campaña en el Emirates Stadium. El
Aston Villa, un equipo que la temporada anterior luchó por no bajar a la
Championship ganaba 1-3 en Londres y colocaba más dudas en la ya cuestionada
labor del Arsenal durante los últimos meses e incluso años. Pese a las palabras
de Arséne Wenger diciendo que harían fichajes, que este verano si había capital
para afrontar importantes contrataciones, aquella tarde del 17 de Agosto todo
parecía explotar por los aires. El equipo no jugaba bien, había que pasar una
eliminatoria complicada contra el Fenerbahçe para poder acceder a la fase de
grupos de la Champions League y no se había reforzado el equipo a excepción del
joven atacante francés Sanogo y del portero Viviano, futbolistas condenados a
tener un papel testimonial en esta temporada.
Hoy, cerca de 3 meses después, el equipo es líder de la
Premier League tras 10 partidos disputados y sin haber vuelto a perder desde
aquella tarde de Agosto y lidera su grupo de la Champions League, quizá el más
duro de toda la competición, por delante del Napoli y del actual subcampeón de
la competición, el Borussia Dortmund al cual venció esta semana en Alemania.
Los motivos que explican esta transformación pueden ser todos o ninguno. Me
explico. Después de la derrota frente al Aston Villa, Wenger confirmó la
llegada de un fichaje de primer nivel. Mesut Özil fue el elegido, y pese a las
buenas sensaciones que dejó en su debut y de algunos ratos de partidos
aislados, no ha estado a un alto nivel excesivamente alto. Es decir, su llegada
no ha cambiado al equipo futbolísticamente hablando. Todos esperan un poco más
de alemán. Por el contrario quien si ha mejorado el nivel del equipo es Mathieu
Flamini, que estaba sin equipo después de un paso poco exitoso por el Milán y
llegó al Emirates para hacerse el guardián del mediocentro londinense. Su nivel
ha sorprendido porque muchos ya veían en él a un futbolista cuya mejor época ya
había pasado y que venía a ser un simple complemento de la plantilla para
momentos puntuales. Sin embargo, se ha adueñado de la titularidad y siempre que
su físico se lo permite es imprescindible en los planes del técnico francés. No
obstante, no ha estado presente (por lo problemas físicos comentados) en las
dos últimas victorias de prestigio que ha logrado el equipo. Es decir, el
equipo no depende de él para rendir bien. Su presencia ayuda, pero saben vivir
sin él.
Y hay probablemente encontremos la principal razón de la
espectacular mejoría del Arsenal, no solo respecto al primer partido de liga,
sino a las últimas temporadas. Nadie es imprescindible, son un equipo fiable y
solvente. En estos tres meses han ganado al Liverpool, Napoli, Dormtund o
Tottenham de formas muy distintas, pero con un factor común: han funcionado
como un bloque. Contra el Napoli posiblemente jugaron su mejor partido de la
temporada, contra el Tottenham supieron defender en los últimos minutos un
resultado apretado y contra el Dortmund lograron tres puntos sin tirar a puerta
en la primera hora de partido. El equipo no se descompone, tanto si va ganando
y haciendo las cosas bien, o si el partido no les sale de cara y tienen que
sufrir.
Obviamente, el nivel mostrado por Oliver Giroud o Aaron
Ramsey, que han dado un paso adelante en cuanto a su aportación respecto al año
anterior ayuda, pero siempre al servicio del bloque. El domingo visitan Old
Trafford, lugar de dos dolorosas derrotas en los dos últimos años (8-2 y 2-0).
Un lugar idóneo para demostrar que son uno de los mejores bloques de la
competición y que son capaces de aspirar a todo.
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