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viernes, 8 de noviembre de 2013

3 MESES

Empezaba con pesimismo la campaña en el Emirates Stadium. El Aston Villa, un equipo que la temporada anterior luchó por no bajar a la Championship ganaba 1-3 en Londres y colocaba más dudas en la ya cuestionada labor del Arsenal durante los últimos meses e incluso años. Pese a las palabras de Arséne Wenger diciendo que harían fichajes, que este verano si había capital para afrontar importantes contrataciones, aquella tarde del 17 de Agosto todo parecía explotar por los aires. El equipo no jugaba bien, había que pasar una eliminatoria complicada contra el Fenerbahçe para poder acceder a la fase de grupos de la Champions League y no se había reforzado el equipo a excepción del joven atacante francés Sanogo y del portero Viviano, futbolistas condenados a tener un papel testimonial en esta temporada.

Hoy, cerca de 3 meses después, el equipo es líder de la Premier League tras 10 partidos disputados y sin haber vuelto a perder desde aquella tarde de Agosto y lidera su grupo de la Champions League, quizá el más duro de toda la competición, por delante del Napoli y del actual subcampeón de la competición, el Borussia Dortmund al cual venció esta semana en Alemania. Los motivos que explican esta transformación pueden ser todos o ninguno. Me explico. Después de la derrota frente al Aston Villa, Wenger confirmó la llegada de un fichaje de primer nivel. Mesut Özil fue el elegido, y pese a las buenas sensaciones que dejó en su debut y de algunos ratos de partidos aislados, no ha estado a un alto nivel excesivamente alto. Es decir, su llegada no ha cambiado al equipo futbolísticamente hablando. Todos esperan un poco más de alemán. Por el contrario quien si ha mejorado el nivel del equipo es Mathieu Flamini, que estaba sin equipo después de un paso poco exitoso por el Milán y llegó al Emirates para hacerse el guardián del mediocentro londinense. Su nivel ha sorprendido porque muchos ya veían en él a un futbolista cuya mejor época ya había pasado y que venía a ser un simple complemento de la plantilla para momentos puntuales. Sin embargo, se ha adueñado de la titularidad y siempre que su físico se lo permite es imprescindible en los planes del técnico francés. No obstante, no ha estado presente (por lo problemas físicos comentados) en las dos últimas victorias de prestigio que ha logrado el equipo. Es decir, el equipo no depende de él para rendir bien. Su presencia ayuda, pero saben vivir sin él.

Y hay probablemente encontremos la principal razón de la espectacular mejoría del Arsenal, no solo respecto al primer partido de liga, sino a las últimas temporadas. Nadie es imprescindible, son un equipo fiable y solvente. En estos tres meses han ganado al Liverpool, Napoli, Dormtund o Tottenham de formas muy distintas, pero con un factor común: han funcionado como un bloque. Contra el Napoli posiblemente jugaron su mejor partido de la temporada, contra el Tottenham supieron defender en los últimos minutos un resultado apretado y contra el Dortmund lograron tres puntos sin tirar a puerta en la primera hora de partido. El equipo no se descompone, tanto si va ganando y haciendo las cosas bien, o si el partido no les sale de cara y tienen que sufrir.

Obviamente, el nivel mostrado por Oliver Giroud o Aaron Ramsey, que han dado un paso adelante en cuanto a su aportación respecto al año anterior ayuda, pero siempre al servicio del bloque. El domingo visitan Old Trafford, lugar de dos dolorosas derrotas en los dos últimos años (8-2 y 2-0). Un lugar idóneo para demostrar que son uno de los mejores bloques de la competición y que son capaces de aspirar a todo.

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