No era un partido
más. Era un partido que podía marcar mucho el campeonato. Si ganaba el Arsenal
metía ya 7 puntos al Chelsea y al Liverpool, sus principales perseguidores. Si
ganaba el Everton era presentar una candidatura muy seria a lucha por entrar en
Champions, además de poder demostrar que le puede ganar a cualquiera. Por estos
dos motivos principales y por muchos otros secundarios, no era un partido más.
En los XI iniciales
la única novedad (esperada y confirmada por Wegner en la rueda de prensa el día
antes del partido) era la presencia de Carl Jenkinson en el lateral derecho por
el lesionado Sagna. El encuentro inició su andadura con un control de posesión
del Everton, aunque sin mucha profundidad. Tocaba más el balón para evitar que
el Arsenal desplegara su juego de pases que para crear verdadero daño. El
equipo local no estaba incómodo en ese papel de esperar en su campo, con las
líneas juntas y sin peligro real para Szczesny. Así transcurrió la primera parte
hasta que el Arsenal decidió que ya estaba bien de contemporizar. Cogieron el
balón, se asociaron los Özil, Cazorla, Wilshere
y cía, Ramsey empezó a llegar al área y el Everton daba gracias de tener
a Howard (dos paradas providenciales a Giroud primero y luego a Aaron Ramsey en
apenas tres minutos) y de que el descanso solo estaba a cinco minutos.
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| FOTO: @Arsenal |
Pero si el Everton
pensó que el Arsenal bajaría el pistón en la segunda parte, se equivocó. Los
chicos de Arsène jugaron como si no hubiese habido descanso y prosiguieron su
ofensiva hacía la meta de Howard, que volvía a hacer paradas de mérito ante
Santi Cazorla y Ramsey. Entonces el Everton, viendo que ese era el guion del partido
y que no había forma de cambiarlo en un horizonte cercano aceptó ese escenario,
en donde a ellos les tocaba aprovechar los espacios que dejaban en defensa el
Arsenal. Y el partido se convirtió en un correcalles, donde no había pausa para
nada y en que las jugabas no duraban más de dos minutos. Hay sobresalieron los
guardametas. Howard ya venía haciendo un gran partido, pero Szczesny había
vivido relativamente tranquilo hasta entonces. El polaco acabó salvando
disparos claros y peligrosos de Lukaku, Pienaar o Mirallas y evitando que el
partido se pusiese cuesta arriba. Cada minuto que se desarrollaba el juego en
esas circunstancias de ataques rápidos, pocos toques y menos control, era un
minuto en el que el juego llamaba a gritos a Deulofeu. Roberto Martínez se hizo
el remolón, sacó primero a Leon Osman y justo cuando acaba de ingresar el
jugador del Barça, dos de los tres cambios de Wegner se juntaron: centró
Rosicky, cabeceo Walcott hacía el área pequeña y ahí Giroud no atino a definir. Pero a su espalda lo presenciaba todo Özil, que estaba volviendo a ser un partido
discreto, para acertar en el golpeo y batir a Howard. En ese momento, toda el
Arsenal, toda la Premier pensó lo mismo: es el momento en los últimos años en
que más cerca estaba el Arsenal de ganar la Premier. Justo en el momento en el
que el balón chutado por Mesut atravesaba la portería del Everton, no había nada
que negara al Arsenal que en ese instante eran el mejor equipo de la Premier,
que se iban a 7 puntos y que la vida era maravillosa.
Pero cuando el
juego te llama, vas.
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| FOTO: @Everton |
Gerard Deulofeu
apenas había tocado ningún balón. Entro antes del 1-0 y en la primera que tuvo
encaró a Rosicky, se echó el balón a la pierna derecha y batió a Szczesny de un
disparo fuerte, cruzado, bello para decirle al mundo que el Everton ha dado un
salto con respecto a años anteriores, que está con los grandes, que va a luchar
con cualquiera y que él, un diamante en bruto, ha encontrado en Martínez un
perfecto valedor.
Un partido que
había sido tan emocionante había tenido que esperar a los últimos 10 minutos
para los goles. Aún quedaba la guinda de la tarde para hacer más recordable el
partido. El Arsenal se fue a buscar el segundo. El partido estaba en el descuento
y en esa fase donde la cabeza fría brilla por su ausencia. Lukaku se fue
buscando la portería pero el balón se fue alto y a Giroud en el 93 le cayó la
pelota que todos queremos: botando y en la frontal del área. El francés le pegó
con el alma, Howard no tenía ninguna opción de pararla, como mucho rozarla ya
sería meritorio. Pero el balón escogió la dirección de la cruceta y Giroud se quedó
con la miel en los labios. Y terminaba el partido. El Arsenal saca 5 puntos a sus
más inmediatos perseguidores, el Everton es 4º y luchará por Champions. Pero se
habían cascado un gran partido. Efectivamente, como se esperaba antes de que comenzara,
no fue un partido más.


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