Nos deparó la
Coppa Italia un duelo de cuartos de final entre el primer y el segundo
clasificado de la Serie A, por lo que la oportunidad de ver la reedición del
partido del 5 de enero, esta vez en el Olímpico y con un pase a semifinales en
juego, hacían de este Roma-Juventus el mejor partido del día. Tanto Rudi García como Antonio Conte hacían rotaciones en sus onces habituales,
pero menos y de menor trascendencia las del técnico romanista. Solo Dodó y Pjanic quedaban fuera del mejor XI posible,
mientras que en la Juventus Buffon, Pogba, Liechsteiner, Tevéz y Llorente eran
suplentes. Ninguno de los sustitutos
estuvo al nivel de los que se quedaron en el banquillo. Empezó bien la Roma,
sabiendo que el escenario y la formación del rival eran propicias para
resarcirse del 3-0 de Turín y devolver el golpe. Presión alta, recuperaciones cerca
del área y varios minutos con la Juventus encerrada en su campo fueron la
tónica dominante del primer tiempo. También lo fue la mala puntería y la falta
de clarividencia del ataque local para terminar las jugadas. Storari no tuvo que
intervenir en todo el primer tiempo pese al dominio de la Roma. La Juventus era
incapaz de salir, con sus delanteros desconectados del resto del equipo. La única
vez Giovinco le ganó la partida a Benatia, este le agarró siendo último hombre
pero vio solo la amarilla. Quizá hay pudo cambiar el partido. Pero la Roma
siguió con 11 futbolistas y la Juventus siendo superada.
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| Palabras de Conte sobre la polémica jugada entre Giovinco y Benatia |
La Roma intentó
mantener el nivel del primer tiempo en los inicios del segundo, pero más allá
de algún detalle de Totti, poco a poco la Juventus fue saliendo del dominio y plantándose
en campo rival. Disparó a puerta en el minuto 69 por primera vez y sin
apabullar, daba la sensación de que entre su dominio del balón y el cansancio
que ya hacía mella en la Roma el partido no se les iba a escapar. Sin embargo,
uno de los ilustres suplentes del partido había saltado al verde. Estaba más
fresco físicamente que el resto, así que pudo robar una pelota en mediocampo y
plantarse rápidamente en la frontal rival. Pjanic había iniciado la jugada
decisiva del partido. Luego Strootman puso un centro a media altura y Gervinho
aprovechó la pasividad de los defensores de la Juve y de Storari para marcar de
forma poco convencional pero espectacular (un fiel reflejo de sí mismo). El Olímpico
estallaba de alegría y Conte se apresuraba a meter a Tevéz. Pero ni él, ni Llorente,
que había entrado antes, tuvieron opciones de cambiar el signo del partido. Solo
un disparo de Vidal que se marchó fuera pudo haber cambiado el final de esta historia.
Ganó la Roma. Perdió la Juventus. En semifinales Napoles o la oportunidad de
vengarse del máximo rival por lo sucedido en la final del año pasado: La Lazio.

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