El partido visto
en Estambul ha tenido dos partes bien diferenciadas. Si bien en la primera, el
Chelsea estuvo cerca de cerrar la eliminatoria, como ya habían hecho la mayoría
de equipos visitantes en estos octavos de la Champions, en la segunda el equipo
de Mourinho se vio encerrado en su área durante mucho rato y temiendo que le
remontasen el gol inicial de Torres.
Salió bien el
Chelsea, con la sorpresa en el once de Schürrle, que entraba por Oscar y que
era una apuesta clara por la velocidad, buscando la espalda de los defensores
turcos. Antes del gol de Torres, William pudo hacer el 0-1 en un fallo garrafal
de Muslera en una salida fuera del área. Luego llegaría el gol en un contra
vertiginosa que definieron entre Azpilicueta (Sensacional partido hoy) y
Fernando y unos 25 minutos en los que las pérdidas torpes del Galatasaray en la
salida de balón hicieron que el Chelsea se plantase con relativa facilidad en
el área de Muslera. La primera aparte termino con algún remate de los locales,
pero siendo claramente inferiores al Chelsea.

Pero en la segunda parte, el panorama cambio. El Chelsea reculó buscando más espacios a la contra, el Galatasaray apretó buscando el gol con más orgullo que calidad y en un corner en el que Peter Cech mide mal, Chedjou, libre de marca, empuja el balón a la red. El arreón inicial de los turcos les daba un empate que los premiaba y castigaba el exceso sesteo del Chelsea.
Desde el gol, tuvo
el Galatasary un par de buenos disparos a los que Cech, esta vez sí, respondió
bien, y el Chelsea un disparo de Torres que salió desviado. De hecho, el
madrileño era la única amenaza para la defensa en toda la segunda parte. Por
eso sorprendió que quedando 20 minutos, fuese sustituido por Samuel Eto’o. Más
allá de esos disparos, ambos entrenadores firmaron el empate (Mancini sentó a
Drogba) y los últimos minutos fueron un descanso ante de la batalla de Stanford
Bridge. Donde se decidirá qué equipo está en cuartos de final.








