
No sé qué afirmación
habrá sido más comentada este año en los mentideros futbolísticos: sí que
Bélgica era la tapada del mundial o que Fellaini había sido un fracaso durante
su primera temporada en el United. El caso es que ambas afirmaciones se unieron
hoy: debutada los belgas en Brasil y Fellaini ha sido el salvador de un equipo
que ha estado lejos de ofrecer su mejor versión.
Argelia, muy bien
plantada durante la primera parte, anuló completamente el potente ataque belga
en los primeros 45 minutos. Ni Hazard, De Bruyne o Chadli eran capaces de desequilibrar
y lograr conectar con Lukaku. El delantero del Everton no ha tenido su día. No
ha disparado a puerta y ha sido sustituido quedando aún media hora por delante
y con el equipo por detrás en el marcador. Lo peor para Bélgica fue que en una
de las pocas avanzadillas de los argelinos e campo contrario, un centro desde
la izquierda se paseaba por el área y Feghouli le ganaba la posición a
Vertonghen. El del Tottenham agarraba al del Valencia y el propio Sofiane
anotaba el 0-1.
En el descanso
Marc Wilmots reaccionó sentando a un decepcionante Chadli y metiendo a Mertens,
buscando aún más desborde. La segunda parte siguió por otros cauces distintos a
la primera. Argelia empezó a notar el cansancio y pronto se sucedieron las ocasiones
belgas. Origi, tras sustituir a Lukaku, tuvo un mano a mano que M’Bolhi evitó
que fuese el empate. 4 minutos después, un centro de Kevin de Bruyne, muy
activo durante todo el partido, lo cabeceó Fellaini entrando desde atrás. El
futbolista del Manchester United había sustituido minutos antes a Dembelé.
Argelia no se conformó con el empate, estiró líneas y en una pérdida de balón
en campo contrario, se desencadenó el contrataque belga. De Bruyne robó,
Alderweireld le puso el pase a Hazard, que condujo hasta dejar sólo a Mertens
ante el portero. El extremo del Napoli controló y chutó fuerte sin mirar a
puerta. Era el 2-1 que culminaba una remontada que deja a Bélgica con los 3 primeros
puntos y alivia un poco la mala imagen del primer tiempo. Argelia buscó el
empate con la entrada de un segundo delantero, como Ghilas, pero apenas inquietó
a Courtois. De hecho, Fellaini tuvo otro cabezazo para volver a marcar, pero está
vez M’Bolhi lo impidió. El mismo Fellaini que veía como durante la temporada, a
la vez que el perdía peso y peso en el Manchester United, su selección era
considerada cada vez más aspirante. A todo. Hoy se cruzaron los dos caminos.
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