
Día grande en el Mundial.
Alemania-Portugal es siempre un cartel atractivo y más para ser la jornada inaugural
del grupo. Alemania salió con 4 centrales (Boateng y Höwedes en los lateral) y
con Müller de falso nueve. Las bandas eran para Özil y Götze y en el mediocampo
de caía Scweisnteiger para dar entrada a Kedhira como acompañante de Lahm y
Kross. En Portugal Hugo Almeida y Miguel Veloso le ganaron la partida a Postiga
y William Carvalho por entrar en el once.
La verdad es que
el día le salió torcido a Portugal. Tras un buen inicio aprovechando las dudas
de Lahm sacando el balón desde atrás y llegando de forma directa al área de
Neuer, un penalti de Joao Pereira a Müller a los 13 minutos daba la ventaja a
los alemanes. Luego se lesionó Postiga, Pepe se lio con un balón aparentemente
sencillo y acabó expulsado por no ser inteligente y Hummels y otra Thomas
Müller ponían el 3-0 antes del descanso. Todo lo que pudo salir mal, salió
peor. Quedaban 45 minutos para evitar una derrota aparatosa y evitar más
pérdidas de hombres importantes. Sin embargo en el minuto 64, Fabio Çoentrao se
lesionaba sólo en una carrera y también era sustituido.
Por lo tanto,
Alemania, que dejó dudas en esos 10 primeros minutos tuvo un camino cuesta bajó
que aprovechó a través de posesiones largas y desgastar al rival. El hecho de poblar
las líneas más ofensivas de centrocampistas era ese, tener mucho balón y que
Portugal defendiese lo más cerca posible de Rui Patricio. Su única mala noticia
fue la lesión de Matt Hummels en un tobillo.
El nombre del
partido fue Müller. Anotó tres goles. Uno de penalti y otros dos de cazagoles
puro. Dos balones muertos en el área en los que él fue el más rápido en llegar.
El día en que muchos pensaron que se podría batir el récord de Ronal Nazairo a
través de Miroslav Klose, Thmas Müller se colocó a mitad de camino de los
registros del brasileño.
Sorprendió que
Löw, con el partido ganado y sentenciado en los últimos minutos, no diera
precisamente al delantero de la Lazio. También extraño que Kedhira jugase los
90 minutos y menos sorprendente el hecho de que Schweinsteiger no acabase
jugando ni un solo minuto. No debe estar
al 100% y prefiere reservarlo para eventos más disputado.
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