
Si está Copa del
mundo está siendo la más bonita en mucho tiempo, esta tarde se confirmó un
aliciente más: el mejor del mundo no quiere perdérselo. Buena noticia para los
espectadores y, sobre para todo Argentina.
Andaba la albiceleste
atascada, incapaz de romper durante 90 y tantos minutos la férrea defensa iraní,
hasta que Leo Messi la cogió en la parte derecha de la frontal y la puso allá
donde Haghighi no puedo llegar. Hasta llegar a ese momento, partido malo de
Argentina, que salvo las acciones de balón parado, no lograba rematar a la portería
asiática con claridad ni peligro.
Recuperó Sabella
el once del segundo tiempo contra Bosnia, dando entrada a Gago e Higuaín y
usando el 4-3-3, pero pronto se vio que el partido iba a ser complicado. Irán
no aflojó nunca su intensidad defensiva y ni Messi, Higuaín, Di María y Agüero lograban
desbordar y crear ocasiones. Los de Carlos Queiroz salieron a campo contrario a
través de Dejagah, su mejor jugador hoy, pero apenas inquietaron a Romero en
todo el primer tiempo.
Todo lo contrario
que en la reanudación, cuando Irán logró plantarse hasta en tres ocasiones
frente a Romero. Reza tuvo dos ocasiones
claras y Dejagah un cabezazo que convirtieron a Sergio Romero en el mejor
jugador de Argentina.
Hasta que llegó
Leo Messi en el descuento, poco apretó la albiceleste. Faltando 13 minutos,
Sabella hizo sus primeros cambios, y pese a ser tardíos, Lavezzi y Palacio le
dieron más amplitud por banda que Agüero e Higuaín, muy centrados y más pendientes
en venir a recibir al mediocampo.
Luego llegó Messi,
la chutó con la izquierda y un país estalló y otro lamentó. Este mundial es
alucinante.
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