
Debutada Argentina
en campo hostil ante una selección Bosnia a la que el partido, más allá de la
competitividad, representaba un momento a recordar en la historia de su país:
el debut en un Mundial como país independiente.
Messi. La previa
del partido giraba en torno a él. Debutaba Messi decía todo el mundo. Tan
centrado en Leo estaba el tema que empezó el partido y tras el autogol de
Kolasinac Argentina empezó a sufrir: no tenía el balón, Bosnia se plantaba con
relativa facilidad en campo rival y era más protagonista del duelo Garay que Agüero.
Pasó que a la gente, tan atenta a Messi, obvió que Sabella, en un ataque de
entrenador que sucede de vez en cuando, cambió el esquema que tan buen resultado
dio durante la fase de clasificación: del 4-3-3 esperado pasó a un 5-3-2, que
despoblaba el mediocampo y que Bosnia aprovechaba para dominar el partir.
Romero le paró un cabezazo a Lulic a la salida de un córner y Messi pasó
desapercibido. Sintomático de como discurría el partido argentino.
A Sabella también
le chirrió la mala primera parte y tomo medidas: fuera uno de los centrales
como Campagnaro y Maxi Rodríguez, dentro un centrocampista con todas las letras
(Gago) y otro delantero para recuperar el esquema habitual. Y durante 20 minutos
Argentina gustó, Messi encontraba espacios, Bosnia no salía de su campo y el 10
se sacó una jugada archiconocida pero imparable para anotar el 2-0. Sabella
acertaba en los cambios y su equipo borraba de un plumazo las dudas. Pero
quedaban 20 minutos y Argentina tiró hacía atrás. Dio balón a Bosnia, se defendió
en su propio campo (mejor que en el primer tiempo al estar mejor organizados en
el campo) y dejaron a sus anchas a Leo, Agüero e Higuaín esperando la contra.
Durante un rato Messi pareció Cristiano, Agüero Bale e Higuaín se asemejó a ese que el acabo empujando fuera del Bernabéu.
Cada recuperación de balón era un pase rápido buscado la contra.
Pero en estas
marcó Ibisevic (tanto histórico por ser el primero de su país en un Mundial) y
afloraron los nervios. Sabella volvió a reaccionar bien y metió a Bbiglia por Agüero.
4-4-2 para acabar el partido y ser más compactos todavía. Si algún día se
atreve de inicio con este esquema, les irá mejor todavía.
Al final ganó
Argentina gracias a que Sabella rectificó, a que Bosnia le falto algo más de
contundencia y agresividad y Messi. Al final, todo acaba girando en torno a él.
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