
Ya habíamos
comentado que este mundial estaba siendo el mejor en mucho tiempo. Lo tenía
todo: partidos bonitos, emocionantes y marcadores históricos. Hoy llegó el
resultado más grande, no ya del torneo, sido de todo el siglo XXI. Pocos
resultados habrán generado en estos 14 años la que ha provocado hoy el 1-7 de
Alemania en Brasil. Este marcador se sitúa a la altura del 8-3 de Hungría a la
RFA en el 54, de los 5-0 y 0-5 entre Real
Madrid y Barcelona o del 0-5 de Colombia en el Monumental de Buenos
Aires rumbo al mundial de USA 94. Aunque pasen los años y ninguno de nosotros
este ya en este mundo, se seguirá hablando de lo de esta noche. De lo que pasó
la noche del 8 de Julio de 2014 en Belo Horizonte. De como Alemania tumbó a
todo un país que buscaba la sexta estrella.
Brasil, tras
cantar su himno a capella con todo el estadio, salió a repetir el guion del partido
contra Colombia. Y lo hizo durante dos minutos. Luego Alemania cogió el balón,
empezó a esconderlo y Müller, rematando sólo un córner botado por Toni Kroos,
empezó la pesadilla brasileña. Luego Klose avisó dos veces antes de, a la
tercera, entrar en la historia de los mundiales con 16 tantos anotados, siendo
el que más ha marcado, superando a un tal Ronaldo Nazairo. Ahí se desato la
tormenta perfecta. El siguiente ataque, gol de Kroos. En el siguiente, otro
tanto del medio del Bayern. 4-0 en 25 minutos y Brasil, Alemania y todo el
mundo en shock. Kedhira era un espectáculo, Klose la amenazaba que aterrorizaba
a la defensa brasilera, Kroos el que ponía la puntería y el equipo de Scolari
empezaba a comprender que no. Que ni era su noche, ni era su mundial.
Antes del descanso
Kedhira hizo el 5-0 y el descanso fue una tregua para ambos equipos, antes de
que los locales jugarán su segunda parte más humillante de la historia y de que
los alemanes reservarán fuerzas pensando en la gran final. Fruto de esa
relajación, Neuer tuvo su cuota de protagonismo al hacer un par de paradones a
Oscar y Paulinho. Luego una Alemania a medio gas se plantó con relativa facilidad
en campo rival para hacer dos más de la mano de Schürrle, perdonar otro par (vaya
partidito de Özil) y dejar que Oscar cerrase el marcador histórico que
recordaremos siempre.
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