
Esto se acabó.
Argentina y Alemania nos brindaron la última fiesta del fútbol de este mes de
bendita locura futbolística. La mayor fiesta del fútbol. Se acabó el mundial.
Ahora cualquier análisis
futbolístico se quedó fuera de lugar. Nada de lo que se diga sobre el partido será
relevante en comparación a la ganancia del fútbol alemán de esta noche, ya
histórica, del 13 de Julio. Löw ya lo tiene. Después de encajar con mucha elegancia
tres derrotas en los últimos tres torneos, el premio a su constante trabajo le
llegó en Maracaná, en el escenario más grande del mundo del fútbol. Allí donde
los grandes futbolistas se convierten en leyendas. También los entrenadores.
Y el héroe fue
Mario Götze. Pocos futbolistas habrán sufrido más en este curso futbolístico.
Fichaje estrella, fue suplente en los días grandes del Bayern y en gran parte
del mundial. Pero el día más importante fue protagonista principal. El joven mozo que
rescata a bella moza en el último instante. Ciertamente, el bueno de Mario
tiene una trayectoria de película.
Romero lo paro
casi todo. No solo hoy. Su mundial le consagra y hace olvidar la figura de
Willy Caballero, solicitado por muchas voces a Sabella. No cedió. Sabía que con
el de Bernardo de Iirigoyen la meta argentina estaba segura. El gran torneo de
Romero fue el gran torneo de toda la zaga albiceleste. Antes del mundial, e
incluso durante, era la línea que más dudas dejaba. Ahora es la que menos.
Porque, paradojas
del destino, el arma principal de esta generación de Argentina fue la que falló
en el momento clave: Higuaín alimento detractores, Agüero ni las tuvo, Messi se quedó
a unos centímetros de la leyenda y Palacio se topó con la falta de acierto
hasta en dos ocasiones. Argentina se hizo candidata al mundial por su línea
defensiva. Lo perdió por sus delanteros. Cruel.
¿Qué pensaría
Miroslav celebrando el título mundial en el césped del mítico Maracaná? Supero
al 9 más grande del siglo XXI en su propia tierra. Y su último partido con
Alemania terminaba con el mayor tesoro del planeta fútbol. Para siempre, mito,
leyenda y goleador. Sobre todo, goleador.
Y Messi. El mejor
jugador que vieron los ojos futbolísticos los últimos 30 años se quedó a una
buena definición de ser leyenda. De mirar a los ojos a Maradona. De entrar en
el grupo de selectos de los más grandes. ¿Y que si no lo hizo? ¿Y que si no
llevó a una selección que muchos daban como una banda a las puertas de lo
máximo? Seguiremos gritando tus goles. Seguiremos sufriendo contigo y
seguiremos viendo este juego mientras esté. El día que no estés, me da que esto
no merecerá la pena.
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