
Argentina está en
unas semifinales mundialistas 24 años después. Desde el mundial jugado en
Italia en 1990 no asomaba la albiceleste por estos lares de la competición. Demasiado
tiempo. Hoy volvió a ellas tras anular durante muchos minutos a Bélgica, que no
pisaba unos cuartos de final desde el mundial de México 1986. Hoy en Brasilia
se han enfrentado las dos mejores generaciones de ambos países en los últimos
25 años.
Sabella daba un
giro a su once de más confianza, metiendo a Demichelis en el eje de la zaga
junto a Garay, cayendo el central del Napoli Fede Fernández. También caía Gago,
muy criticado tras su partido contra Suiza, para dar entrada a Lucas Biglia. Wilmots
sólo cambiaba Mertens por Mirallas de su partido contra Estados Unidos del
pasado martes.
El inicio de
partido nos deparo una sorpresa que nos esperábamos: Bélgica era la selección
que asumía la posesión, dejando Argentina mucho espacio para salir a correr
tras robo. La entidad del rival hacía pensar que sería Bélgica la selección que
se replegase más en su campo. El nuevo escenario hacía que los de Sabella se
sintiesen más cómodos y Bélgica, por el contrario, se sintió más incómodo teniendo
que crear las ocasiones a partir de su capacidad para mover bien y rápido el
balón.
Esta tendencia que
se notó en los primeros minutos, se confirmó tras un balón de Ángel Di María que
iba destinado hacía Zabaleta, pero que un defensa belga desvió y el balón le cayó
a Gonzalo Higuaín, que estaba haciendo un torneo muy discreto hasta el momento,
y disparo de primeras, sin pensar, sin tiempo para pensar. Solo chutó y el
balón fue imparable. Courtois miró impotente como Argentina se adelantaba.
Desde ese momento, Bélgica acusó sus carencias para ser capaz de combinar cerca
del área para crear problemas a la defensa albiceleste, que sólo sufrió cada
vez que De Bruyne recibía en zonas de peligro: un tiro lejano y centro que
Mirallas cabeceó fuera por poco, fue la poca producción que cree Bélgica en los
primeros 45 minutos, y salió siempre de la botas del 7 belga. Di María se iba
lesionado a los 30 minutos y Enzo Pérez era su reemplazo. Con la entrada del
jugador del Benfica, el mediocampo argentino fue más sólido y menos creativo.
Argentina empezó
mejor la segunda parte, con un Lavezzi muy activo y con Higuaín rondando el gol
del mundial, con una jugada en la que arrancó de medio campo, tiró un tunal a
Kompany y se plantó ante Courtois, estrellando su disparo en el larguero. A
continuación, Wilmots reaccionó dando entrada a Lukaku y Mertens por unos
inéditos Origi y Mirallas. Empezó Mertens a colgar balones al área y Fellaini
se convirtió en un peligro. Tuvos un par de llegadas peligrosas, pero los
ataques de Bélgica fueron discontinuos, muy poco elaborados y siempre bien
defendidos por el esquema defensivo argentino. En los últimos 10 minutos,
Higuaín, el mejor del partido por el gol y por como siempre eligió la mejor
opción en cada momento, dejo su sitio a Gago, para ajustar más aun el equipo, y
dejando solo a un Messi que se le vio hoy más alejado del área que de
costumbre. Romero apenas atajó un par de balones y Bélgica se despidió del
mundial sin dar mayores problemas a Argentina. Messi perdonó el 2-0 en el
descuento, pero Courtois lo evitó y el partido terminó para alegría argentina.
Esta ante su mundial y lo saben. Bélgica sabrá que vendrán más torneos
importantes y quién sabe si mejores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario