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sábado, 12 de julio de 2014

PROBLEMAS EN LA INTRASCENDENCIA


Holanda y Brasil se citaban en Brasilia para cerrar su mundial después de la decepción sufrida por ambos equipos hace unos días. Jugar un tercer y cuarto puesto suele ser doloroso por el hecho de que estar allí significa que has perdido en el último escalón antes de la gran final. Van Gaal ya dejo claro que por él, no se jugaría este partido.

Pero había que jugarlo y el partido no hizo más que confirmar, principalmente, la debacle de Brasil en esta última semana de torneo. Otra vez entro mal al partido: a los 2 minutos ya perdía tras un penalti que no era y que el partido estuvo vehemente, pues perdono la roja directa a Thiago Silva. Van Persie no fallaba y los de Scolari empezaban a ver claramente que este partido no iba a ser mucho mejor que el de semifinales. A los 17 minutos fue Blind quien culminó su gran mundial con el 2-0 tras otro desajuste de la defensa local. Parecía que se venía otra goleada, pero Holanda no tuvo la ambición de Alemania y levantó el pie. No hizo sangre y permitió que Brasil viviese muchos minutos con la esperanza de poder remontar.


En realidad nunca hizo Brasil lo suficiente para tener opciones reales de despedirse de manera alegre de su mundial. El inconformismo de Holanda desnudo las carencias a la hora de elaborar el juego de Brasil. Sus ataques terminaban en acciones sin ningún tipo de peligro. Solo Oscar tuvo algo de claridad para dar cierto nivel a los ataques de su selección. Pero él sólo no pudo con la defensa de los de Van Gaal. Ya en el tiempo de descuento, un buen centro de Janmaat lo remato Wijnaldum para certificar la goleada y confirmar que, pese a ser un partido intrascendente, los problemas de Brasil no desaparecieron. 

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