
Holanda y Brasil
se citaban en Brasilia para cerrar su mundial después de la decepción sufrida
por ambos equipos hace unos días. Jugar un tercer y cuarto puesto suele ser
doloroso por el hecho de que estar allí significa que has perdido en el último escalón
antes de la gran final. Van Gaal ya dejo claro que por él, no se jugaría este
partido.
Pero había que
jugarlo y el partido no hizo más que confirmar, principalmente, la debacle de
Brasil en esta última semana de torneo. Otra vez entro mal al partido: a los 2
minutos ya perdía tras un penalti que no era y que el partido estuvo vehemente,
pues perdono la roja directa a Thiago Silva. Van Persie no fallaba y los de
Scolari empezaban a ver claramente que este partido no iba a ser mucho mejor
que el de semifinales. A los 17 minutos fue Blind quien culminó su gran mundial
con el 2-0 tras otro desajuste de la defensa local. Parecía que se venía otra
goleada, pero Holanda no tuvo la ambición de Alemania y levantó el pie. No hizo
sangre y permitió que Brasil viviese muchos minutos con la esperanza de poder
remontar.
En realidad nunca
hizo Brasil lo suficiente para tener opciones reales de despedirse de manera
alegre de su mundial. El inconformismo de Holanda desnudo las carencias a la hora
de elaborar el juego de Brasil. Sus ataques terminaban en acciones sin ningún tipo
de peligro. Solo Oscar tuvo algo de claridad para dar cierto nivel a los
ataques de su selección. Pero él sólo no pudo con la defensa de los de Van Gaal.
Ya en el tiempo de descuento, un buen centro de Janmaat lo remato Wijnaldum
para certificar la goleada y confirmar que, pese a ser un partido intrascendente,
los problemas de Brasil no desaparecieron.
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