
Había partido
grande. Cuando se confirmó el cruce entre la selección brasileña y la
colombiana, todos los aficionados sonreímos.
Se venía partidazo con el premio de unas semifinales de un mundial. Y
las expectativas se confirmaron. Scolari sentó a Dani Alves, muy desafortunado
durante todo el torneo, dándole la titularidad a Maicon, y eligió a Paulinho
como sustituto del sancionado Luiz Gustavo.
Brasil arrasó en
el primer tiempo. Desde el primer momento, presión muy alta, muchas
recuperaciones en campo contrario y ataques vertiginosos, a veces demasiado precipitados.
Colombia se vio superada en todo momento, y en algunos instantes, incapaz de
adivinar por donde venía el partido. Thiago Silva anotó el 1-0 a la salida de
un córner botado por Neymar en el que Carlos Sánchez pierde de manera
lamentable la marca del central del PSG. Sólo llegó ese gol, pero pudieron
llegar más en los primeros 45 minutos. Hulk estuvo especialmente entonado,
recordando a su mejor versión, vista en Portugal. El descanso llegó con una
selección brasilera eufórica, pero con Colombia viva. Moribunda, pero todavía respiraba.
El segundo acto trajo
consigo el bajón de Brasil normal tras un primer tiempo tan exigente en lo físico
y mental. Colombia creció poco a poco, se asomó más a la portería de Julio
Cesár y Brasil estuvo más tiempo en su propio campo y se avecinaba un final de
partido emocionante. Hasta que David Luiz cogió una falta a unos 30 metros, la
pegó con el interior de su pie derecho y entró en la meta de Ospina. Estalló de
rabia el nuevo central del PSG celebrando el tanto que parecía certificar el
pase a la penúltima ronda del mundial. Pero no. James se inventó minutos
después un gran pase que dejaba a Bacca ante Julio Cesár y este le derribaba.
El jugador del Mónaco anotaba desde el punto de penalti y sumaba su sexto gol
del campeonato, metiendo otra vez a la selección cafetera en el partido. A
partir de ese instante, Colombia se dedicó a someter a una Brasil encerrada en
su área. Muchos corners (con Scolari arriesgando, haciendo dos cambios justo
antes de dos de los lanzamientos), muchos nervios, Neymar en camilla tras un rodillazo
de Zuñiga y al final la liberación para brasileños con el pitido de Velasco
Carballo.
Colombia hincó la
rodilla en el estadio de Fortaleza después de un partido en el que no supo
gestionar ni detener la avalancha brasileña del primer tiempo y en el que se
quedó cerca de culminar la remontada. Brasil avanza con la sensación de que ni
un gran primer tiempo les libra de sufrir. Pero están a dos partidos de su
objetivo. Y es lo único que les importa.
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