Pocas veces sucede
esto. Que en medio de un mal partido, lento, plano, surja una joven promesa que
de promesa tiene el tiempo que lleva en el escaparate del primer nivel. Rúben
Neves apareció en Lille como apareció el pasado viernes en Do Dagrao en el
inicio de la liga lusa. Por sorpresa, sin que nadie lo llamase ni le esperase.
Pero como contra el Marítimo como hoy, fue el mejor de su equipo. Y eso, con 17
años, no es casualidad.
Salieron ambos
equipos con mismos sistemas, un 4-3-3 pero con distinta motivación; mientras el
Lille veía con muy buenos ojos el 0-0, el Porto salió a dominar mediante
adueñarse de la posesión. Pero pronto se contagió de la poca valentía de los
franceses y el partido entro en un callejón sin salida. Ni unos querían ni
otros podían hacer daño. De hecho, en los primeros 45 minutos, Maicon, el
central brasileño del Porto fue el jugador más destacado.
En el segundo
tiempo, Rúben Neves empezó a crecer. Todos los balones pasaban por sus botas,
hizo una ruleta y combinó con Tello, recién entrado en el terreno de juego por
un flojo Brahimi, para dar origen a la jugada del único gol del partido. El
mexicano Héctor Herrera anotó aprovechando el balón muerto en el área pequeña tras
el cabezazo de Jackson Martínez y ahí el partido, que se había desbocado un
poco, volvió a ser tedioso. René Girard contribuyó quitando a Origi cuando
quedaban 20 minutos, quedando en el campo Salomon Kalou, desapercibido durante
todo el encuentro, reduciéndose así las posibilidades del Lille de crear
peligro. También marcho sustituido Rúben Neves, con su primera gran noche
europea bajó el brazo. La primera de muchas. Al final, importante victoria de
los portugueses, que tienen muy cerca la fase de grupos de la Champions League.
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