Le sobró al
Stuttgart el arreón final del Dortmund en su estadio tan típico de los finales
apretados, que aunque no siempre es efectivo, te encierra en tu campo, te obliga
a despejar a balonazos cualquier pelota y te complica la vida por muy plácida
que haya sido la tarde en el Signal Iduna Park los primeros 70 minutos.
Hasta esos minutos
de locura en forma de asedio, los chicos de Armin Veh habían hechos todo lo
necesario para sacar un buen resultado de Dortmund. Empezaron el partido aguantando
el también típico empuje inicial del BVB, donde Kagawa y Jojic obligaron a
Ulreich a intervenir. Luego, siguieron juntos en su campo, el Dortmund bajó las
revoluciones y pronto se empezó a ver que la principal carencia de los de Klopp
sigue presente aunque el verano se haya ido: incapacidad de romper defensas
cerradas, con poco espacio para triangular. Veh sabía, como saben casi todos
los técnicos, que si al BVB les quitas los espacios para correr son un equipo
bastante menos peligroso que si los tuviera. Además, Inmobile sigue adaptándose
al juego de sus compañeros y todavía se nota demasiado la ausencia de Lewandowski.
Sólo Aubameyang, con un par de arrancadas en banda, creó peligro en el primer
tiempo. Kagawa tuvo en una vaselina muy forzada la mejor ocasión, pues está concluyó
con el balón besando el larguero. En ataque el Stuttgart se dejaba guiar por
Didavi, pues todas las jugadas de ataque pasaban por sus botas. Werner, sin
embargo, se fabricó la mejor ocasión en solitario: robó en mediocampo, se fue
por velocidad y sólo la gran estirada de Weindenfeller evitó el 0-1.
Este llegaría a
los tres minutos del segundo tiempo: la defensa de los amarillos no sabe
resolver expeditivamente un balón suelto en su área, Gentner la pone atrás y
Didavi anotaba. Al BVB cada vez le costaba más crear peligro y en un balón
largo del central zurdo Rüdiger, Schmelzer se pasa de frenada en el despeje,
Werner recoge el balón y se la cede otra vez a Didavi, que anotaba el 0-2. Quedaban
23 minutos y el BVB, cada vez más espeso en ataque, veía como tenía una montaña
muy alta que escalar. Sin embargo, el mejor jugador amarillo hoy, Aubameyang
aprovecho un gran pase en profundidad para regatear a Ulreich y anotar el 1-2
en el minuto 73. Klopp lo retiraba del campo inmediatamente junto con
Grosskreutz y daba entrada a Hummels (pasando Sokratis a jugar el último cuarto
de hora de mediocentro) y al joven estadounidense Gyau, que debutaba en
Bundesliga con los amarillos (había jugado antes 52’ con el Hoffenheim, su
anterior equipo) y se situó en banda derecha. Aunque para decir la verdad, el
BVB se olvidó bastante de tácticas en el empujón final que culminó Inmobile
aprovechando un doble fallo de Ulreich y Rüdiger en una falta lateral botada
por Schmelzer para poner el 2-2. Sin embargo, el central alemán se rehacía de
su error, evitando el 3-2 en un tiro de Piszczek que batió al meta del
Stuttgart pero no al 24, que bajó palos salvó el empate.
En definitiva, sabor
agridulce en Dortmund: unos lo tuvieron
muy lejos y al final casi consiguen ganar y los otros rozaron los tres puntos
pero no aguantarón el tirón final del Signal Iduna Park.
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