Agüero. El partido
de hoy será recordado en el tiempo por la monumental actuación del delantero
argentino. Y cuando se recuerda, se harán referencia a los 4 goles e incluso se
hablará de que podía haber hecho un quinto si Lloris no le hubiese detenido un
penalti. Y cuando se recuerda, obviarán que su gran partido va más allá de los goles
conseguidos o de los penaltis fallados. Su gran actuación se basa en ser capaz
de volver completamente loca a la defensa rival, que está no sepa como frenarlo
en ningún momento. De ser capaz de hacer al portero contrario el mejor de su
equipo y de que aún así, se lleve cuatro.
Y más allá del
Kun, el City volvió a sufrir. Tuvo momentos brillantes, encerrando al Tottenham
en su campo, pero estos se agarraron a un fenomenal Lloris para seguir vivos en
el partido. En ataque era Eriksen el encargado de causar terror en el esquema defensivo
local, que siempre se vio superada por las puntuales contras de los de Londres.
Precisamente el danés había logrado el empate en una de ellas, y tanto él como
Ryan Mason pudieron poner en ventaja a su equipo. Luego del 2-1 tras los dos
primeros penaltis de la tarde y de soportar los mejores minutos del City,
tuvieron el 2-2 en las botas de Soldado, también desde los 11 metros. Pero Hart
le adivinó la intención y pese a que la entrada de Townsed y Dembelé le dieron
un punto más de vitalidad a los ataques, en una peleada jugada de Navas, Fazio
derrumbó a la vez a Agüero y las esperanzas del
Tottenham de sacar algo positivo del Etihad.
Tanto Navas como
Milner fueron los escuderos perfectos de Agüero, el primero desbordando con
velocidad a Rose y el segundo haciendo una mezcla perfecta de pundonor y
calidad que le ha permitido ganarse un puesto en los planes principales de su
técnico. Gracias a ellos dos, el gris partido de Silva, la suplencia de Yaya
Touré y la lesión de Lampard no peso tanto.
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