Sabía el Manchester
City de Manuel Pellegrini que la visita a Moscú era clave, trascendente.
Después de perder en Munich y empatar ante la Roma en el Etihad, todo lo que no
fuese sacar 6 puntos de 6 posibles contra los rusos supondría un duro varapalo
en sus aspiraciones de clasificación. Pues bien, en ningún momento en el
partido ha dado la sensación el City de estar ante un partido clave en su
futuro europeo. Salió un equipo plano al Arena de Khimki y se fue un equipo
desquiciado, que desperdició una ventaja plácida de dos goles y que ahora
deberá esperar que el Bayern gane en su doble enfrentamiento a la Roma para albergar esperanzas de estar entre
los 16 mejores equipos de la competición.
Salió el técnico
chileno con el que, a día de hoy, se puede decir que es su mejor equipo. Dzeko
y Agüero formaban la punta del ataque, Fernando y Yaya Touré el doble pivote,
Milner jugaba en banda derecha y Mangala se asentaba como la pareja de Kompany,
relegando a Demichelis al banquillo. Sin embargo, pronto el City se dio cuenta
de que no iba a ser una tarde plácida. El esquema 5-4-1 que propuso el CSKA
logró frenar el teórico poderoso ataque inglés. Y a la contra, con Musa como
referencia, los locales lograban llegar con cierta soltura al área de Joe Hart,
que aunque no tuvo que realizar ninguna parada en ese primer tiempo, no vivió
tranquilo en todo el partido. A pesar de todo lo dicho, se le puso de cara el
partido al City. En uno de los pocos errores que cometieron en defensa el
equipo moscovita, Silva se metía entre líneas a la vez que Mario Fernandes no
tiraba el fuera de juego. Dzeko recogió el pase del grancanario antes de cedérselo
a Agüero para que este marcase su quinto gol en cuatro días. Entonces vinieron
los peores minutos del CSKA en el partido. Se resquebrajo su defensa, firma
hasta el 0-1 y Milner hacía el 0-2 empujando un tiro desviado del Kun Agüero.
El descanso se atisbaba con una ventaja que no hacía temer por la victoria
citizen.
Pero en la
reanudación el City bajó los brazos, saliendo a cumplir el expediente y poco
más. Doumbia, que entró en el descanso sustituyendo a Aleksei Berezutski,
lograba acortar distancias después de que Musa le ganase la espalda a la
defensa rival. Pellegrini reaccionó metiendo primero a Navas y luego a
Fernandinho, en un intento por cerrar el partido. Pero el City no creaba
peligro y el CSKA, sin volcarse en exceso, estaba a una jugada fortuita de
poder rascar un punto. Y esa jugada llegó en el minuto 85. En un balón colgado
al área hacía que Doumbia se adelantase a Kolarov dejándose caer claramente. El
árbitro húngaro Vad pitaba penalti y el israelí Natcho certificaba el desastre
del Manchester City poniendo el 2-2 y poniendo muy cuesta arriba el pase a los
octavos de final.
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