Victoria
sorprendente del Rubin Kazan en el Arena Khimki ante un Dinamo de Moscú que,
pese a mejorar su actuación del pasado jueves en campo del Estoril en Europa League,
sacó un peor resultado pese a dominar casi la totalidad del encuentro. El
equipo de Cherchesov aprovechó bien las oportunidades que le concedió el partido
y se llevó una importante victoria a Kazán.
Empezaron mejor los visitantes,
con tres ocasiones claras en los primeros 10 minutos en las botas de
Portnygain, Dyadyun y Kambolov. Sin embargo, el Dinamo de Moscú, de la mano de
un hiperactivo y sin embargo, su mejor jugador, Mathieu Valbuena, empezó a
equilibrar el encuentro aunque no fue hasta los últimos minutos del primer
tiempo cuando lograron romper la organizada defensa del Rubin. Ryzhikov hizo
varias paradas de mérito para evitar el gol de Valbuena y de Yuri Zhirkov en
esos instantes finales del primer acto.
Pronto se reharían
los de Kazan. A los tres minutos del segundo tiempo, Kozlov erraba un pase en
la salida de balón, Ozdoev interceptaba el balón y ante la presencia de
Vanquieur, que estuvo cerca de hacerle falta y de acabar expulsado, se plantó
ante Gabulov y anotó el 0-1. El gol trastoco al Dinamo, que tardó en reaccionar
al mazazo del gol e incluso pudo encajar el 0-2 en un córner en el que ni
Kannunikov primero ni Portnygain después atinaron a superar al meta local. Reaccionó
el técnico local Bilyaletdinov metiendo a Kokorin por un desaparecido Kuranyi y
a Ionov por un inoperante Noboa en busca del empate. Los últimos 25 minutos se
convirtieron en un asedio a la meta del
Rubin Kazan, pero ente la seguridad de sus defensas y el buen hacer de
Ryzhikov, el Dinamo no logró anotar. Lo que llegó fue el tanto de la sentencia
a 20 minutos del final. El capitán Kuzmin condujo una contra y Kanunnikov estuvo
hábil y certero para burlar a los defensores rivales y poner el 0-2. El Dinamo
de Moscú lo seguiría intentado hasta el final, pero fue incapaz de quitar el
cero de su marcador.

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