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domingo, 30 de noviembre de 2014

COMO EN EL BRIDGE

Un heroico gol de Sergio Busquets en el minuto 93 resolvió un partido entretenido, con poco control y muchas ocasiones, señal de que nadie pudo hacerse con el control. El Valencia no quiso, el Barcelona no pudo.

Otra vez partido complicado fuera de casa, otra vez que Luis Enrique prescindió de Ivan Rakitic de inicio. Mascherano y Busquets formaron juntos en el mediocampo junto a Xavi. Si la idea del técnico asturiano era dotar de mayor solidez defensiva al equipo, aun renunciando a más calidad en los últimos metros, el experimento fue un fiasco. La presencia de dos hombres de tan parecidas características no impidió que el Valencia se plantase no una, ni dos sino en varias ocasiones ante Bravo. Entre el portero chileno, Piqué y la mala puntería de los atacantes locales, la puerta se mantuvo a cero, pero lejos de estar segura.

La otra consecuencia supuesta del doble pivote era perder capacidad creativa. Eso tampoco sucedió. Suárez tuvo dos claras que no acertó a convertir, Neymar también rondo el gol y en líneas generales, no se puede decir que el Barcelona estuviese mal en ataque.


Con este panorama, el partido se rompió. Todos jugaron a buscar el gol antes que el dominio y Luis Enrique deshizo su invento retirando a Mathieu para dar entrada a Rakitic y devolver a Mascherano al centro de la defensa. Coincidiendo con los últimos minutos, al Valencia se le acabó la gasolina. Negredo y Feghouli tuvieron el gol, pero Bravo respondía excelentemente. Ahí se acabó el Valencia. Los últimos minutos fueron un constante asedio del Barcelona que terminó por culminar Busquets sobre la hora. Alves recibió en la frontal, y en vez de acabar la jugada él, se la dio Messi, que centró para que Diego Alves se luciese ante el remate de Neymar y para que el rechace lo fusilase el de Badia del Vallès al fondo de las mallas. Quedo tiempo para un botellazo a Messi y una tarjeta al argentino. Los bobos de siempre no se quisieron perder el partido. Busquets hizo un Iniesta. No era el Bridge ni la Champions, pero este gol puede valer su peso en oro.

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