Se empeñó el Swansea
en ser un rival amable en Anfield y en hacer todo lo posible para que los
locales tuviesen una noche tranquila. El Liverpool lo aprovechó y de la mano de
un excelso Philippe Coutinho, brindo posiblemente la mejor noche de fútbol de
esta temporada a su público. No fue un Liverpool brillante durante los 90
minutos, pero si por momentos. Empezó muy bien el primer cuarto de hora,
explotando desde ese momento la clave de la victoria: la doble mediapunta que
Rodgers ya expuso el día del Arsenal en un 5-2-2-1, más la presencia de
Sterling, que acabaría destrozando al mediocampo galés hasta tal punto de ser
claramente superados por momentos. En esos primeros minutos, Coutinho ya se
mostraba como el líder del equipo y Lallana, voluntarioso como pocos y
desacertado como casi siempre desde que llegó en verano. Pero eso iba a cambiar
esta noche. El Swansea se sacudió el dominio del Liverpool y domino casi toda
la primera parte, con mucha posesión y pocas ocasiones, todo hay que decirlo, mientras
el Liverpool pagaba los defectos de su esquema en zona defensiva: Tanto
Coutinho como Lallana se veían obligados a un gran esfuerzo físico, pues si empezaban
la jugada por dentro marcando a los dos pivotes (Britton y Shelvey), el equipo
de Gary Monk tenía a sus dos laterales libres para iniciar jugada. Si por el
contrario, el 10 y el 20 empezaban la jugada defendiendo a ambos laterales, el
doble pivote o quedaba libre u obligaba a Lucas Leiva y Jordan Henderson a
adelantar la presión, con el consiguiente riesgo de que el mediapunta rival,
Sigurdsson, les ganase la espalda. Los 4 jugadores del Liverpool se pasaron la primera
parte haciendo un gran desgaste físico para corregir posiciones de sus compañeros.
Sin embargo, esto no lo supo aprovechar el Swansea para crear peligro. Una vez
superada la primera línea, los dos laterales cuando llegaban por fuera se
topaban con los carriles españoles del Liverpool o con alguno de los tres
centrales, que salía al quite para evitar males mayores. Mignolet, hoy de
regreso a la portería tras tres partidos siendo suplente, sólo tuvo que
intervenir a un disparo de Dyer. Además de la poca creación del equipo galés,
se les iba a sumar un problema más, pues en una jugada trenzada desde la
defensa, Sakho salía jugando por izquierda, Alberto Moreno recibió en la
divisoria adentrándose en campo rival, este combinó con Coutinho entre líneas,
que abrió a la derecha para la llegada de Henderson, que puso un centro preciso
para la llegada del lateral español, que siguió muy bien la jugada e hizo el
1-0. Los galeses habían tenido mucha más posesión y control del partido, pero
las ocasiones y el marcador eran de los locales al descanso.
En la segunda parte se rompió el partido. Fabianski empezó a encarrilar el partido para los de Anfield con un despeje que dio en Lallana y se convirtió en el 2-0. Aunque acto seguido Sigurdsson recortase distancias tras devolver Sakho el regalo del anterior gol con un despeje de cabeza hacía los pies del islandés, Sterling mandó al palo el que pudo ser el 3-1. Este llegaría en otra jugada elaborada desde la defensa, partiendo de las botas de Skrtel, pasando por las de Henderson, hasta que Lallana recibió, Coutinho le tiró la pared con un excelso taconazo y Adam tumbó tanto a Fede Fernández como a Rangel y anotó de tiro cruzado. El futbolista nacido en Saint Albans enderezó su noche y se ganó los aplausos del respetable de Anfield cuando fue sustituido por Lazar Markovic. Aún daría tiempo para que Shelvey hiciese de las suyas y anotase el 4-1 en propia puerta a la salida de un saque de esquina botado por Henderson y para que Balotelli tuviese minutos después de su sanción, aunque fue otro delantero, también ingresando desde el banquillo, Bafétimbi Ggomis, quien estuvo cerca de acortar distancias con un disparo que dio en la cruceta. El Liverpool bajó la intensidad en los últimos minutos, sabedores de que lo complicado ya estaba hecho. Por último destacar el notable partido de Emre Can, hoy central diestro, y que para nada desentonó en labores defensivas y que aportó una mayor limpieza en la salida de balón. El Liverpool brindó los mejores minutos de la temporada coincidiendo, curiosamente, con la suplencia de Gerrard. Aunque su presencia en el once en lugar de Leiva o Henderson, no debería suponer un problema para que los de Brendan jueguen a este nivel.

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