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domingo, 11 de enero de 2015

NADA ES LO QUE PARECE

Antes del partido era previa de funeral. De asistir al final de un proyecto que sólo tenía de proyecto el nombre. Pero el fútbol es caprichoso y la pelota no entiende de lógica. En su momento más bajo, el Barcelona de Luis Enrique sacó su mejor versión, que algunos dudábamos de que existiese, para pasar por encima de un aturdido Atlético de Madrid, que sufría lo indecible ante un Barça contragolpeador, letal con espacios y en el que Messi volvió a demostrar que es la única gran figura dominante no prescindible del club.

Luis Enrique por primera vez en un partido grande desde la visita al campo del PSG no hizo experimentos en el once. Nada de Mathieu lateral, Busquets interior o defensa de tres. Salió el equipo lógico y se pasó por encima de un gran rival. Importante tomar nota de esto de cara al futuro. Aunque este once “lógico” suponga el destierro del mejor jugador del mundo a una banda. Pero desde allí reventó el partido. Le hizo un autopase a Godín, en el segundo controló en mediocampo y arrancó hasta darle el gol a Suárez y metió el 3-1 definitivo. También hizo replantearse la profesión a Jesús Gámez, un penalti propio de hacerle bajar a defender y volvió a demostrar que es el mejor del mundo también en un club donde no es querido. Así son los genios.

Aunque no iba a ser tan sencillo. Los chicos de Simeone hicieron una más que digna segunda parte, se pusieron 2-1 con ayuda de Undiano y hasta el gol de Leo en el 87’ no hubo tranquilidad. Arda Turan dio un recital de como jugar al fútbol y el empate no parecía descabellado por momentos. Porque descabellado era el arbitraje de Undiano, que dio pie con bola y alteró un partido que no iba por esos derroteros. Un arbitraje típico de la liga española.

En fin, que al final nada es lo que parece. Ni Lucho firmó su sentencia y ni el Atleti logró vencer en el Camp Nou. Sólo Messi es lo que parece, el mejor.

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