Locura en De Kuip.
Partido de alta intensidad, para pensar rápido, actuar aún más rápido y tener
la cabeza fría. Llegaba la Roma en plena racha de malos resultados (2 victorias
en los últimos 8 partidos), cada vez más lejos de la Juventus en la Serie A y obligada
a ganar en un estadio nunca nada sencillo. Además, el conjunto local se
contagió de la excitación de su afición, y siempre fue duro en sus entradas,
parando mucho el juego e intentando sacar del partido a los romanistas.
Pero el brutal ambiente,
por momentos excesivo, de De Kuip no amilanó al equipo de Rudi García, que
desde el primer momento fue a por el partido y poco a poco replegó a un
Feyenoord que acusó mucho la lesión de su punta Kazim Kazim a la media hora de
encuentro. Él era la principal referencia ofensiva, además de ser el jugador
más peligroso durante los minutos que estuvo en el campo. Caído sobre el
costado derecho, siempre fue un incordio para la defensa y su lesión coincidió
con los momentos de más agobio de la Roma, que encerró cada vez más y más a los
locales en su área, teniendo ocasiones muy claras, hasta que al final Ljajic remataba
en el segundo palo un centro de Torosidis para poner el 0-1 en pleno descuento.
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