El partido de hoy en
Gelsenkirchen es la historia de dos chavales jóvenes y de dos laterales. El
partido dio para poco más, con una diferencia importante entre ambos equipos,
pese a los intentos del Schalke hasta el 0-1 de suplir esa diferencia con orden
defensivo y algo de valentía. Pero el gol de Cristiano devolvió a la realidad a
los hombres de Di Matteo, que por lo menos evitaron otra goleada como la del
año pasado. Sólo el tiro de Platte al larguero sobresaltó algo un partido
intenso, pero con el guion escrito desde el minuto 0. Sólo estos 4 jugadores se
salieron de él:
-Isco. España. 22
años. En un momento de dudas del Real Madrid, él es el único que no las tiene.
Todas las jugadas pasan por él, todas mejoran en sus botas y acaba siendo el
dueño del partido casi sin querer. Brillante reconversión, recordando que no
solo la calidad vale al más alto nivel, el sacrificio también tiene mucho que
decir. Otros con su talento no llegaron a estas lides porque les falta carácter.
A él parece que no le sucederá. Ya es el dueño del juego del Real Madrid.
-Wellenreuther.
Alemania. 19 años. Nacido en Karlsruhe, hoy ha debutado en Champions. Y ha
logrado ser el mejor de su equipo, lo cual no es un dato banal. Las dudas que
pudiesen haber sobre su rendimiento se pudieron acuciar con el 0-1, donde se
queda a media salida y puede hacer más. Pero a partir de ahí, fue a más: le
sacó un mano a mano a Benzema y una falta a Cristiano de la escuadra en los
minutos posteriores al gol del portugués. Se rehízo bien y dio sensación de
seguridad en el resto del partido. No pudo hacer nada en el 0-2 de Marcelo. Tiene
madera de gran guardameta.
-Carvajal. España.
23 años. & Marcelo. Brasil. 26 años. Entre ambos fabricaron los dos goles
que ponen al Real Madrid casi en cuartos de final. El de Leganés puso el balón
en la cabeza de Cristiano para que este abriese el marcador, cuando su equipo
no le encontraba el tono al partido. A partir de ahí, fue todo más sencillo. Luego,
en los minutos finales, Marcelo recordó que es lateral por cosas inexplicables
de la vida, pues tiene alma y técnica de 10. Clavó el balón en la escuadra izquierda
de Wellenreuther y selló la victoria blanca en Alemania. Y con la derecha.
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