Noche de las grandes
en Londres. Stamford Bridge fue testigo de un partido puro de Copa de Europa,
con nervios, tensión, emoción y un final inesperado antes y durante el partido.
El PSG se armó de valor, tiro de fútbol y sacó de la competición a un equipo
como el Chelsea que sufrió el justo castigo a una eliminatoria rácana, donde
siempre fue administrando sus esfuerzos y evitando arriesgar más de lo
necesario hasta que se ha quedado fuera. Gran fracaso para un equipo que ha
sido eliminado de la FA Cup por un tercera y de la Champions por un equipo que
ha jugado durante 90 minutos con un futbolista menos fuera de casa. Ni antes ni
después de la más que discutible roja a Ibrahimovic fue mejor el equipo de
Mourinho.
Desde el inicio pudimos
ver claramente cuál era el guion del partido. Pese a no crear ocasiones claras,
el PSG salió a controlar el balón, a llevar el paso del partido y a buscar la
portería contraria. Con un gran Pastore, que firmó uno de los mejores partidos
de su carrera, filtrándose entre líneas desde la banda derecha, el PSG dominaba
y esperaba su oportunidad para anotar. Pero entonces, en pleno proceso de
control total del partido, llegó una jugada que el momento pareció roja y
decisiva. Y que luego no fue ni una cosa ni otra. Oscar e Ibrahimovic se lanzaron
a por un balón dividido y el árbitro Kuipers le saca la roja directa al sueco. Decisión
escandalosa que hasta el descanso sacó al PSG del partido. El primer tiempo
finalizo con el pique Diego Costa vs
David Luiz/resto del mundo en marcha y con un solo disparo a puerta de
ambos equipos, hecho por Oscar.
Precisamente el
brasileño, quien sabe si como castigo por osar a intentar atacar, se quedó en
el banquillo en el descanso. Mourinho metió a Willian, pasó del 4-5-1 al 4-3-3
y se preocupó más del que no le atacaran que de cerrar la eliminatoria a base
de atacar. Con 10, el PSG no se amilanó. Jugó más y mejor y Cavani, tras
quedarse sólo ante Courtois y regatear al meta belga, desperdició la ocasión
más clara del partido. A puerta vacía, con poco ángulo, su balón besó la madera.
A 10 minutos del final, el PSG recibió un duro golpe que parecía definitivo con
el tanto de Gary Cahill (otra vez un defensa, como en París) tras varios
rechaces a la salida de un córner. Todo parecía perdido para el equipo de
Blanc, pero David Luiz, que había logrado descentrar a Diego Costa (perdió los
papeles ante Thiago Silva y tuvo que ser expulsado) logró empatar en el 86’ de
esplendido cabezazo a la salida de otro córner. No fueron pocas las veces que
el brasileño marcó en ese mismo estadio para los hoy sus ex compañeros. Así les
devolvía la moneda. La prórroga era inevitable y la epopeya del PSG continuaba.
Forzaba un tiempo extra pese a jugar con 10’ una hora de partido.
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