Salían Juventus y
Roma al Olímpico de Roma a dirimir la última oportunidad para los locales de
engancharse en la lucha por el título. Si los de Turín salían invictos, el
título casi era de los bianconeros. Y pese al arreón final de la Roma que les
salvo de la derrota, más por orgullo que por fútbol al verse con uno menos y
perdiendo, el empate les aleja casi definitivamente del Scudetto.
Sorprendió Allegri
volviendo a defensa de cinco hombres hoy y dejando a Pogba, con molestias, en
el banquillo. Entraban Cáceres y Pereyra y Liechesteiner y Evra tenían toda la
banda para ellos. Y ahí la Roma, que salió con el mismo once que en Rotterdam,
salvo en la portería, pudo tener una opción de hacer daño, pero no la aprovechó.
Ambos carrileros de la Juventus quedaban emparejados con los lateral romanistas
en ataque, con lo que la presencia de un extremo puro en banda habría creado
superioridad y una grieta a la poblada defensa juventina, pero en ningún
momento ni Ljajic, Gervinho ni Totti hicieron esa labor, al jugar más por zonas
interiores. Al no aprovechar esa situación por banda, y dado el buen esquema
defensivo de la Juventus por dentro, donde acumulaba los tres centrales más los
tres mediocentros, ni la Roma pudo crear ocasiones ni los de Allegri tuvieron
muchos problemas para frenar al ataque romanista. El primer tiempo transcurrió
de forma lenta, casi aburrida, salvo por contadas llegadas de la Juventus, pero que llevaban mucho peligro. La
sensación era que la Roma quería pero no podía y que la Juventus, en cuanto
quisiese de verdad, podría desequilibrar el partido.
Y tuvo la
oportunidad de hacerlo cuando pasado un cuarto de hora de partido, en la misma
jugada, Torosidis se iba expulsado por segunda amarilla y en el lanzamiento de
la falta, Carlos Tévez anotaba el 0-1 de perfecta ejecución. Decimosexto gol
para el máximo goleador en solitario de la Serie A. En ese momento, con la
Juventus ganando en casa de su principal competidor por el título, este con 10
jugadores y con el campeonato languideciendo, parecía que estábamos ante el
final del partido y del campeonato.
Pero no. La Roma
sacó a relucir su orgullo, se fue a por la Juventus como no lo había hecho en
todo el partido y la encerró en su propio campo, viéndose esta incapaz de
controlar el juego y dejar que pasasen los minutos. La entrada de Iturbe le dio
más movilidad al ataque y en una jugada del 7 por banda derecha, Chiellini le
hizo falta y recibió amarilla. Florenzi puso el balón en el segundo palo donde
llegó el incombustible Seydou Keita tras dejar atrás a Martín Cáceres y su
marcaje. El de Malí remato y Marchisio certificó el 1-1 al intentar despejar.
Lejas de conformarse, la Roma siguió buscando el gol de la victoria, pero este
no llegó, pese a que la Juventus ya lo había fiado todo a la contra con Tévez y
Coman, sustituto de un flojo Morata, y sorprendente elección por delante de
Fernando Llorente. Al final, 1-1 y ambos contentos. La Roma evitó la derrota y
la Juventus dio un paso de gigante para ganar su cuarto título seguido.
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