Tuvo poca historia
el partido. La Roma certificó una vez más que este no es su año y la Fiorentina
regresa a unos cuartos de final de competición europea, que no pisaba desde la
temporada 96/97, en la que llegaría a ser semifinalistas dela Recopa de Europa.
El equipo de Montella sufrió menos de los esperado, pues a los 23 minutos ya vencía
por un contundente 0-3, a la postre, resultado final.
La desgracia de
tarde para los locales empezó con un claro penalti de Holebas a Matías Fernández
en el minuto 8 cuando este se internaba por banda derecha. Gonzalo Rodríguez
anotó en dos ocasiones, pues el árbitro tuco Çakir mandó a repetir el
lanzamiento por la entrada de varios jugadores en el área antes de que el
central argentino ejecutara el lanzamiento. No falló este en segunda tentativa
y el partido se le empezaba poner de cara a los de Montella. Y más de cara se
les puso con lo que sucedería en el minuto 18. Un balón al espacio del
mediocentro Badelj lo despejaba a córner Torosidis. Skorupski se negó a la idea
de ceder un saque de esquina, y en su intento de evitar que el balón saliese por
la línea de fondo, le acabó poniendo en bandeja el tanto a Marcos Alonso. El
español sólo tuvo que empujar a puerta vacía el 0-2. Y cuatro minutos después, el
central argentino Basanta remataba de perfecto cabezazo el 0-3 en un córner
botado por Matías Fernández.
La Roma estaba
perpleja. Tres tiros entre palos de su rival, tres goles. Eliminatoria perdida.
Pero aun así, durante ese primer tiempo y los primeros del segundo, siguieron
intentando el imposible. Neto tuvo que hacer intervenciones importantes y Borja
Valero salvó bajo el larguero un cabezazo de Pjanic que iba camino de ser el
1-3. Sin embargo, nada cambiaría, y una Roma presa de sus errores entregó las
armas durante la última media hora. La Fiorentina contratacó una y otra vez,
buscando a un excepcional Mohamed Salah, que se ha adaptado de fábula al equipo
de Florencia, y que hoy envió dos balones a la madera.
Junto con el
egipcio, el mejor jugador del partido fue Marcos Alonso, más allá del gol.
Desbordó una y otra vez por su banda, de la que fue amo y señor siempre que
quiso. Le beneficia mucho el sistema de tres centrales, pues así puede explotar
su enorme velocidad sin estar excesivamente pendiente de defender. Rudi García
cambió a Torosidis a la media hora, pero ni el griego ni Florenzi pudieron
hacer nada. Estaban expuestos al ciclón español.
La Roma finalizó el
partido triste, decepcionada, con Ljajic expulsado y con una continuación de su
horrible 2015. Europa se fue como antes se fue la Serie A.
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