Llámenlo karma, llámenlo
machada, denle el nombre que quieran. El Arsenal volvió a ganar en Manchester
menos de dos meses después. En enero fue el Etihad, hoy fue Old Trafford. En
enero se ganaron enteros para ser equipo Champions otra vez, hoy el Arsenal
vuelve a Wembley por segundo año consecutivo a luchar por la FA Cup. Se lo ha
ganado tras vencer a todo un Manchester United en su estadio, en un partido con
similitudes al jugado en el otro gran estadio de Manchester hace menos de 60
días. Hoy volvimos a ver un Arsenal cediendo la iniciativa, defendiendo sin
balón, pero con una presión, por momentos, más alta e intensa que la hecha ante
el equipo de Manuel Pellegrini. El Manchester United tuvo fases de dominio, que
alternó con otras de ser dominados durante el primer tiempo. En el segundo
estuvo más tiempo en campo rival, acuciado por la necesidad de marcar.
En los onces, Van
Gaal no deparó sorpresa alguna y sacó la alineación esperada, con Falcao
suplente y Ander titular. Wenger, en cambio, fue mucho más alternativo, y más
allá de la titularidad de Szczesny, entraron Welbeck y Monreal por Giroud y
Gibbs. Ambos fueron los protagonistas del partido. De inicio, nadie salió en
tromba. De hecho, los dos primeros tiros a puerta de ambos equipos fueron gol.
Remates certeros, nadie gasto balas de fogueo de partida. Primero golpeo el
Arsenal, que en una gran jugada de Oxlade iniciada por Özil, se fue de hasta
cuatro defensores reds para asistir a un Nacho Monreal que se encontró sólo
ante De Gea. Esta vez el navarro tuvo la calma que le suele faltar otras veces
y anotó el 1-0. La respuesta del United no se hizo esperar. Un centro de Di
María desde la banda derecha lo remató entre centrales, de cabeza y llegando
desde atrás Wayne Rooney para batir al meta polaco. Nadie con ventaja al
descanso, todo por decidir.
La segunda parte se
iniciaba con dos cambios en los locales sin aparentar lesión alguna. Tanto
Ander Herrera como Luke Shaw se quedaban en el banquillo, entrando Michael
Carrick y Phil Jones, pasando Marcos Rojo del centro de la zaga al carril
zurdo. Y justo después de que Di María fallase un remate franco del área, llegó
la jugada clave del partido. Balón en largo de Szczesny que despeja Jones y le
cae a Valencia, que cede hacía De Gea. Sin embargo, la cesión se queda corta y
Welbeck se anticipa, desvía la trayectoria y anota a puerta vacía el 1-2. El ex delantero del United lo celebró como si
nunca hubiese jugado en ese estadio. Tanto tiempo a la sombra de tan grandes
delanteros, para él fue una libración marcar ese gol que significaba la
victoria, la eliminación de su ex equipo, además de dejarlos sin opciones de
títulos esta temporada. Si su objetivo era reivindicarse, ante la que fue su
afición y ante la que es ahora la suya, Danny lo ha hecho. El gol volvió a
poner de manifiesto que si hay una zona especialmente débil en el equipo de Van
Gaal es la defensa. Además de la desafortunada acción del gol, el hecho de que
hoy el técnico holandés haya usado hasta tres laterales zurdos distintos (Shaw,
Rojo y Young) es una evidencia de que existen muchas, demasiadas dudas en la
zaga.
Al United no se le
acabarían las malas noticias con el gol de Welbeck, pues Di María era expulsado
a 13 minutos del final por dos amarillas consecutivas, primero por dejarse caer
y luego por golpear por la espalda al árbitro con cierta fuerza. El United
utilizó el recurso del balón a la olla en los últimos minutos, pero tanto
Cazorla como Alexis estuvieron a punto de hacer el 1-3. Sin embargo, como
siempre esta temporada y desde que llegó a Old Trafford, David de Gea acudió al
rescate y dejó vivo a su equipo en el partido. Desafortunadamente para él, el
resto del equipo volvió a no estar a la altura y este año, por segunda vez
consecutiva, no habrá títulos en la zona roja de Manchester. Un ex tiene gran
parte de culpa.
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