Se
aguardaba con expectativa el regreso del Manchester City al Etihad después de
la eliminación europea entre semana en Barcelona. Enfrente estaba un West Bronwich
Albion, que al estar dirigido por Tony Pulis, siempre asegura la complicación
del encuentro. Además, el posible nerviosismo de un equipo que venía de sufrir
una derrota muy dura hacía que la incertidumbre del resultado creciese.
Pero esa incertidumbre duro el tiempo
que el árbitro Neil Swarbrick expulsó a
McAuley por una falta que había hecho Dawson. Concretamente dos minutos. La
jugada en si misma era de roja, pero el árbitro inglés se equivocó de
destinario para la roja. Desde ese momento, el WBA apenas salió de su campo,
especialmente en el primer tiempo, y el City supo que en cuanto menos tardase
en abrir la lata, menos sufriría. Por su contra, si tardaba mucho en anotar el
primer gol, el nerviosismo se podría apoderar del ambiente y el partido se le
podría complicar.
Conscientes de ello, los jugadores de Manuel Pallegrini
bombardearon al meta Myhill con varios disparos, de los cuales la mayoría eran
rechazados por la poblada defensa rival. El destino de esos intentos de anotar
eran, por lo general, irse a saques de esquina, pero uno de esos se lo encontró
Wilfred Bony suelto en el área. El delantero costamarfileño, que hoy jugaba su
segundo partido en Premier como titular con su nuevo equipo, no desaprovechó la
ocasión, y de tiro alto y fuerte abría el marcador. Desde ese momento, la duda
paso de ser de cuanto le costaría al City abrir la lata a cuantos goles le
podían caer a su rival. Pudieron ser varios. Fernando aprovecho un mal despeje
de Olsson a la salida de un córner para poner el 2-0, Agüero tuvo un mano a
mano, Lampard remates francos en la frontal del área, Bony envió un balón al
larguero después de que el Kun lanzase otro tiro al poste. Myhill no daba abastó,
y encima Pellegrini, quitó a Frank Lampard y metió otro delantero más, Stevan
Jovetic, que también sumó ocasiones de gol. Precisamente, un disparo del
montenegrino lo desvió David Silva para
poner el 0-3 definitivo a 10’ del final. Instantes antes, el equipo de Pulis
tuvo la oportunidad de meter el miedo en el cuerpo al Etihad, cuando un córner
lanzado desde la parte izquierda del área lo peinó Olsson y Berahino, libre de
marcar, a un par de metros de la puerta y con Joe Hart batido, envió el balón
al larguero. Fue la primera tentativa del WBA en el partido. Era el minuto 73.
Finalmente, el Manchester City tuvo un plácido partido
después de su decepción europea y puede seguir soñando con ganar la Premier.
Complicado, pero no imposible.
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