Esta noche no se
duerme en Bournamouth. Sean o no seguidores de este club fundado en 1899, los
habitantes de esta ciudad costera del sur de Inglaterra vivirán una noche
histórica como fin de fiesta de un día histórico. El día en el que el equipo de
la ciudad, por primera vez en su historia, logra el ascenso a la máxima
categoría del fútbol inglés. El año que viene Rooney, Hazard, Kane o Alexis
Sáncheez jugarán en el Goldsands Stadium.
Lo más divertido de
esta historia es que todavía no son Premier. No es matemático su ascenso. Los
números le dan una mínima opción al Middlesbrough de Karanka de subir directos.
Un +19 de diferencia de goles entre ambos equipos es el único escollo que los
separa de la Premier. Pero nadie piensa en que lo vivido esta noche no sea el
ascenso. El partido de esta noche ante el Bolton Wanderes quedara en los anales
de la historia de la ciudad. Difícil rebatir que es el partido más importante
en la historia del club. Y la verdad es que los protagonistas no fallaron.
Desde el primer minuto, el equipo local fue más que un Bolton que sin nada en
juego, sólo opuso resistencia durante los primeros minutos. Deavite y Le Fondre
tuvieron ocasiones claras para adelantar a su equipo en el marcador. Pero antes
y después de esas ocasiones, el Bournemouth ponía a prueba una y otra vez a
Bodgan, meta del Bolton, que fue con mucha diferencia, el mejor jugador de su
equipo. Antes del gol de Pugh, el meta húngaro realizó varias paradas de mérito
que mantenían el 0-0 en el marcador. Pero antes del descanso, primero Pugh y
luego Ritchie, pusieron el 2-0 y llevaron la locura a las gradas. Pese a no
marcar en esos primeros 45’, Wilson, el jugador más adelantado del equipo de
Eddie Howe, fue el mejor. Con sus movimientos continuos y sin descanso, volvió
loca a la defensa del Bolton, y ya en el segundo tiempo, anotó el 3-0
definitivo, encontrando así el justo premio a su partidazo. Ni un penalti
fallado por el otro punta Kermorgant, que le costó la roja a Devite, aguó la
fiesta de los espectadores. Con el pitido final, estos invadieron el césped
para celebrar que esta noche no se duerme en Bournemouth.