Chile vuelve a una
final de Copa América 28 años después. Sufrió fiel a su estilo de juego, que no
conoce la palabra contemporizar y dio alas a una Perú sobresaliente, que firmó
otro gran partido, pero en el que los minutos posteriores a la clara expulsión
de Zambrano le costaron un resultado mejor.
Empezó Perú con un
gran ejercicio de personalidad dominando por completo el partido. Gareca dio
entrada a Carrillo por Pizarro respecto al partido de Bolivia, situando a Farfán
en el enganche y con el jugador del Sporting de Portugal situado en banda
derecha. Chile no existió en esos primeros minutos. Fue superada por un equipo
conjuntado, que llegaba con mucha facilidad de la mano de un Guerrero que ya
empezaba a cimentar su colosal partido. Farfán cabeceó un centro desde la
izquierda al palo. Los de Sampaoli estaban noqueados, maniatados, no
encontraban forma de parar los ataques peruanos ni la manera de romper su
esquema defensivo. Pero entonces cambió todo.
Zambrano estiró su
pierna más de debido en una disputa con Aranguíz hasta clavarle los tacos en
las lumbares. El árbitro lo vio todo en primera fila y sacó la roja directa. Antes ya había primero advertido y luego
amonestado al central peruano por un pique con Vidal y una falta sobre Vargas.
Fue la única nota negativa de Perú en el partido e iba a tener una importancia
descomunal en el devenir del encuentro. Fue quedarse con 10 el rival y salir de
la cueva Valdivia. Todos los ataques pasaban por él. Apoyos, paredes, pases al
hueco. Demostró porque está siendo el mejor jugador chileno del torneo con diferencia.
Mientras Vidal y Alexis no llegan a su mejor nivel, Valdivia no tiene partido
malo. A su aparición estelar ayudo una Perú trastocada, consternada por la
expulsión. Retiró Gareca a Cuevas para meter al central Ramos y defender en un
4-4-1, pero el equipo se aculó demasiado y por momentos defendió con 6, lo que
daba mucha facilidad a Chile para combinar cerca del área. Ahí aparecía Valdivia
para filtrar pases y el gol se olía. Llegó bordeando el descanso, cuando Vidal
cambió el juego de sentido a la derecha, Alexis regateó hacía dentro y centró, encontrándose
con la madera tras evitar Aranguñiz el tocar la pelota pese a su entrada desde
atrás, y quedando esta suelta para que Vargas, que había estado lento y
errático en dos oportunidades anteriores, hiciera el gol menos estético de su
vida. Pero entro. Chile respiraba porque aprovechaba los peores minutos de Perú
para adelantarse, quien sabía si de forma definitiva.
Pero pese a la
inferioridad numérica, los andinos no dejaron de atacar. Si bien atrás estaban
mal parados, en ataque Guerrero era una botella de oxígeno que permitía dar
sustos sin mucha elaboración. Chile no fue capaz nunca en todo el partido de
frenar las llegadas rivales. En el segundo tiempo, ya con el equipo mejor
situado, Perú volvió a calcar el inicio de partido y barrió a Chile. Esta vez
con premio. Guerrero descargo para la subida de Advíncula, que llegó al fondo,
centró y Medel se anticipó a Carrillo para introducir el balón en la portería
de Bravo. Silencio en el estadio. Una selección con 10 jugadores desde el
minuto 20 le estaba sacando los colores a un equipo chileno sin equilibrio.
Entonces llegó el
momento que ya Perú no supo remontar. Instantes después del gol, Guerrero
pierde su primer duelo con los defensores chilenos, pierde el balón y este le
llega a Eduardo Vargas, que clava un zapatazo a la escuadra desde unos 30
metros para darle la vuelta su noche y a su torneo. Empezó de suplente el
primer partido y ya es máximo goleador. Hoy empezó fallón y termino héroe. Perú
poco a poco se fue apagando físicamente, pese a la entrada de Pizarro para
jugar los últimos minutos, y pese a que Chile, por más que Sampaoli metía jugadores
de control, primero con Pizarro y luego con Felipe Gutíerrez, seguía sin parar
buscando el 3-1 y dejando espacios en defensa.
Seguramente el
torneo de Perú haya sido más firme que el de Chile, incluso hoy, pese a estar
con 10 jugadores 70 minutos, jugó mejor durante muchas fases. Pero la pagada
hoy de Vargas, ayer de Vidal y mañana de quien sabe quien, más la magia de
Valdivia y las subidas de Isla le valen a Chile para estar ante una nueva
oportunidad de levantar por primera vez la Copa América. A Perú le queda el reconocimiento del
perdedor admirado y el partido por el 3º puesto. Seguramente, preferirían
evitar ambas cosas.