Antofagasta fue
testigo de un partido pobre, en el que Paraguay y Jamaica descubrieron sus vergüenzas,
ya conocidas de antemano, ante el poco público presente en las gradas. Ni
querían ni sabían tener el balón con cierto criterio ambos combinados, que
ofrecieron un pobre espectáculo.
Pero ante tal
igualdad en relación con el esférico, Paraguay impuso su mayor talento para
crear ocasiones y dominar el partido. Lo hizo de forma trabada, sin
continuismo, y su único tanto fue un error salvaje del meta jamaicano Kerr, que
despejó de cabeza y fuera de su área un balón largo de Cáceres, con tanta mal
fortuna para Jamaica que fue a parar el balón al muslo derecho de Edgar
Benítez, que lo siguiente que hizo fue correr hacía el córner para celebrar el
gol más extraño de su carrera.
Jamaica lo intento
en los compases finales del partido, pero el portero guaraní Silva sólo tuvo
que hacer una parada en todo el partido. Jamaica ha demostrado ser el peor
conjunto del torneo, aunque esto a nadie pilla de improviso. Tampoco lo de
Paraguay, que sin hacer nada especial, lidera el grupo y tiene en la mano el
pase a los cuartos de final. Los guaranís siempre tuvieron más resultados que
buen juego.
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