Fue Brasil hoy más
que nunca Neymar y 10 más. Todo lo que hizo Brasil de manera aceptable en
ataque salió de sus botas. El equipo de Dunga jugaba a una cosa cuando el resto
de jugadores tocaban el balón y a otra cuando el 10 entraba en contacto con el
balón. Como Brasil nunca controló el partido, las acciones de Neymar siempre se
producían en carrera, y normalmente, con espacios. Fue imparable. Metió uno, dio
otro, mandó un tiro al larguero y es el líder claro de un equipo, que más allá
de su estrella, dejó muchas dudas en su debut frente a Perú.
La primera fue en
defensa. Tardaron 2 minutos en liarse primero David Luiz y luego Jefferson para
que terminase anotando Christian Cuevas. Acto seguido Dani Alves, que pasó de
no estar convocado para esta Copa América a titular por la lesión de Danilo,
centró para que Neymar rematase llegando en carrera el empate. El partido
empezó loco y siguió por esa senda durante el primer tiempo, aunque con menos
acierto de cara a puerta. Brasil era incapaz de controlar el partido, y Perú
sacó a relucir a Lobatón, su mediocentro, que fue de lo más destacado. Entre él
y Farfán crearon muchas jugadas de peligro. Perú no le perdió nunca la cara al
partido, por momentos dominó y asegura una competitividad extrema en este
grupo. Sólo cayeron ante la enésima genialidad de Neymar, ya en el tiempo de
descuento, que asistió de manera brillante para que Douglas Costa anotase el
tanto de la victoria. Hoy más que nunca, Brasil fue Neymar y 10 más. Perú murió
de forma digna y en la orilla.
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