Hoy el aficionado
del Dortmund vuelve a sonreír. Todo aquel que haya ido al estadio para el
estreno en la Bundesliga 15/16 de su equipo, habrá vuelto a marcharse después de
mucho tiempo con una sonrisa de oreja a oreja. La felicidad plena ha vuelto hoy
al Signal Iduna Park. Tuchel ha tenido un estreno plácido y ha mostrado la primera
muestra de lo que, quien sabe, puede llegar a ser algo muy grande. En frente,
un Mönchengladbach que presuponía un duelo apasionante, pero que dimitió pronto
de poner resistencia.
La verdad es que la tarde salió redonda para los
amarillos y fatal para los del Mönchengladbach. Se presentó el equipo de Lucien
Favre sin sus centrales titulares y con un doble pivote en el que Stindl se
mostró claramente incómodo durante todo el encuentro. Además, el equipo adoleció
en todo momento de intensidad para encimar a sus rivales, con lo que estos se
sintieron bastante libres a la hora de moverse. Kagawa o Güdogan firmaron
partidos altamente notables, pues nadie les encimaba y podía desplegar todo su
fútbol. El japonés dio una magnifica asistencia al primer toque para el 1-0 de
Reus, que con la colaboración de Sommer, abría la lata. Luego, Aubameyang
remataba un gran centro de Schmelzer desde la izquierda con la cabeza y hacía
el 2-0. Y pasada la media hora, el gabonés le cedía a Mkhitaryan el 3-0 tras
una excelente y veloz contra. El partido había dejado de tener historia. El
Mönchengladbach aceptó su suerte y el Dortmund, que anotó el 4-0 según se
iniciaba la segunda parte tras otra contra en la que Reus hizo el pase de la
muerte para Mkhitaryan, pronto se dedicó
a administrar esfuerzos en post de futuros compromisos. Hacía tanto que en
Dortmund no se era tan feliz. Veremos si dura.
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