Pintaba a día para
recordar en la historia del fútbol austríaco y los chicos de Marcel Koller no
fallaron. Ante una Suecia que también necesitaban la victoria, firmaron una de
las mejores noches de sus vidas para volver a clasificarse para una Eurocopa por
méritos propios, cosa que no hacían desde 1964 (2008 eran organizadores).
Liderados por un Alaba imperial, barrieron a una Suecia a la que no le falto
interés por ganar, pero le faltaron dosis ingentes de calidad.
Austria se adelantó
pronto, en un penalti tan claro como innecesario de Källström a Junuzovic.
Alaba lo transformaba a lo panenka por el centro de la puerta. Desde ese
momento, Austria retrocedió metros, defendió en su campo y le dejo la
responsabilidad de manejar el balón a Suecia. Lo peor que le podía pasar a la selección
nórdica. Como ya se vio ante Rusia, sólo el recurso del balón largo está en el
plan de una selección que posee muy poca calidad en los metros finales. Ni
Ibrahimovic ni Berg tuvieron grandes ocasiones en el partido. Sólo el del PSG
podía probar su potente disparo con faltas lejanas que obligaron a un par de buenas
intervenciones del meta Almer, que pese a el dominio absoluto de su selección,
hizo grandes intervenciones en momentos puntuales que apuntalaron la
contundente victoria de su selección. En el tramo final del primer tiempo,
Austria dio un golpe a la moral sueca, a la postre definitivo. Después de muchos
minutos sin asomar por el área sueca, un saque de banda directo al área de Fuchs
fue peinado por Janko al segundo palo, anticipándose a Källström, y allí Harnik
le gana la espalda a Olsson para cabecear el 2-0. El gol llegaba en el minuto
38’ y de ahí en adelante Suecia no existió. Antes del descanso ya se notó que a
Suecia le había afectado el tanto, porque perfectamente pudo Austria ampliar la
ventaja en esos minutos antes del intermedio.
Y en la segunda parte,
lo vivido en esos últimos compases del primer acto se agrandó, con un equipo
sueco sin alma intentando la remontada contra un equipo austríaco muy confiado
en sí mismo y que a la contra cazó dos goles más tras sendos contrataques en
los que la defensa amarilla mostró sus carencias. El 0-3 es un balón sencillo
que Antonsson no acierta a despejar y que termina con un espectacular giro de
Janko para deshacerse de Granqvist y aprovechar el pase en profundidad de Alaba
para batir a Isaksson y el 0-4 es una contra típica de un equipo que se ha ido
con todo arriba y deja mucho espacio a su espalda. Harnik empujó a puerta vacía
el 0-4 a pase de Jantscher. Ibrahimovic batió en el descuento a Almer, que
realizó tres paradas de enorme mérito a Berg por dos veces y Forsberg minutos
antes, reclamando la importancia de su labor en tan histórica victoria. Austria
volverá a una Eurocopa 8 años después y Suecia se jugará la otra plaza con la
Rusia de Slutski.
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