Fue una noche feliz
y tranquila a partes iguales en Upton Park. Feliz por los tres puntos y por el
regreso en los minutos finales del ídolo Andy Carroll, tras 7 meses de baja. Y
tranquila porque la victoria local casi nunca corrió peligro. Un flojo
Newcastle se amoldó a la plácida noche de los hammers y apenas inquietó al meta
Randolph, hoy sustituto del sancionado Adrián. A los 10 minutos, Payet lograba
un golazo tras un error grotesco del Newcastle en la salida de balón. El ex del
Olympique de Marsella ponía el balón en la escuadra para firmar su segundo gol
en Premier y primero de la noche. El segundo llegaría tras una falta lateral
favorable al Newcastle que las urracas ejecutaron mal, lo cual dio lugar a un contragolpe
que fue defendido aún peor. Moses se plantó ante Krul, pero su tiro beso el
larguero. Payet recogía el rechace y anotaba el 2-0. Pocos minutos después,
Bilic realizó un cambio en el que se vieron sus intenciones. Retiró a un
atacante como Lanzini para dar entrada a Obiang. Se pasó del 4-2-3-1 al 4-3-3 y
el mensaje era claro: juntos atrás y que pasen los minutos.
Hay vinieron, por
decir algo, los mejores minutos de un Newcastle flojo y decepcionante. Sólo
Janmaat, con sus subidas esporádicas llegaba con peligro al ataque. Cisse
estaba completamente desasistido, en gran parte, por el mal partido de los tres
jugadores que jugaban tras él. Ni Thauvin (horroroso inicio en la Premier), ni
Sissoko ni mucho menos Wijnaldum lograron realizar un buen partido. Sin calidad
en esa zona del campo, poco se puede hacer. En la segunda parte, Ayoze y Siem
de Jong aportaron algo más desde el banquillo, pero insuficiente para hacer
peligrar la victoria del West Ham. Los de Bilic se ponen 5º en la tabla,
mientras el Newcastle pasa a ocupar la última posición de la tabla.
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