Es a lo que puede
aferrarse a día de hoy el Barça. No hay más. Sin rastro de buen juego, sólo los
resultados y las actuaciones de Sergi Roberto suponen una alegría para el
Barça. Ante el Leverkusen, media de hora de clara inferioridad, lesión de Iniesta
(otra más) y victoria más con el corazón que con la cabeza. Dos buenas jugadas
puntuales derribaron a un Leverkusen que se lleva poco para lo que ofreció.
Pese a la derrota, este partido será el consagratorio de muchos de sus hombres
en un gran escenario. Bellarabi, Kampl o Çalhanoglu habrán sido conocidos hoy para
el gran público por lo hecho esta noche.
Al Barça le salvo la
jugada de Sergi Roberto, pero también la obra de arte de Luis Suárez en el
único remate claro que tuvo y dos paradas de Ter Stegen en pleno vendaval alemán,
que permitieron al Barça llegar vivo al final. El resto del equipo, salvo los
arreones de Iniesta, no podía con un rival con las ideas claras y que destapaba
todas y cada una de las deficiencias culés durante la primera media hora. Luego
fue a menos, pero sin llegar a sufrir un acoso. Leno se ha ido del Camp Nou sin
ensuciar mucho de los guantes. Sandro fue el reemplazo de Messi, tuvo tres
claras y las tres las fallos. Munir, desde el banco, participó en los dos goles
y parece que gana la carrera por ser la alternativa al argentino. Desde el
banquillo también salió el héroe hoy y que lleva destacando ya varias semanas.
Sergi Roberto, hoy interior por necesidades del guion, recogió un pase tras
robo de Busquets, abrió a la subida de Alba, remató Munir, rechazo mal Leno y
Sergi la empujaba. Acto seguido, Munir cedía para Suárez dentro del área y este limpiaba la
escuadra. Dos jugadas aisladas y llenas de calidad para salvar una noche
complicada.
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