Pocos partidos habrá
perdido y perderá el Barça de esta manera. Lo que ha hecho el equipo de Luis
Enrique hoy en el Pizjúan es, no solo meritorio, sino admirable. Con un equipo
en cuadro, ante un rival con, todo hay que decirlo, también muchas bajas, pero
en cuyo campo jamás será sencillo ganar, el Barça sacó a pasear su mejor
versión. Esta la mantuvo durante casi todo el encuentro. Sólo se despojó de
ella en los fatales primeros 15 minutos del segundo tiempo. Lo aprovecho el
Sevilla para marcar dos goles y perdonar alguno más. Antes y después de ese
cuarto de hora, el campeón de Europa ejerció como tal.
Pensara el lector
que no haya visto el partido como es posible que todas estas bondades del Barça
no se hayan convertido en goles, en victoria al fin y al cabo. Pues por malas
decisiones en el último momento, sobre todo en el primer tiempo, y por Sergi
Rico, los defensores sevillistas y el poste en la segunda. Por momentos, el
partido se jugó en el área local, con los defensores defendiendo por
acumulación y los jugadores del Barça buscando la mejor opción de tiro.
En esta gran
actuación del Barça sin premio destacó Neymar, desequilibrante viniendo desde
la izquierda hasta el medio, Sergi Roberto notable tanto de lateral como de
interior y Sergio Busquets, vital en cortar en la raíz las jugadas del Sevilla.
Pero ni con ellos ni con los que salieron de inicio ni con Sandro y Alves,
entrando desde el banco, el Barça pudo transformar su actuación primorosa en
ganancias.
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