Y la escopeta se la dejó a Messi. No fue ni mucho menos mala la imagen del City en el Camp Nou. Al descanso perdía 0-1 pero Tter Stegen era el mejor del Barcelona, que había sufrido mucho a raíz de la lesión de Piqué, el segundo lesionado de la noche tras Jordi Alba. Messi había adelantado al Barça aprovechando un gran robo de Mascherano en el inicio de la jugada y un resbalón de Fernandinho en el área que le dejó mano a mano con Bravo. Primer tiro.
El segundo tiro que se infligió el City lo originó y lo terminó Claudio Bravo. El meta chileno le regaló un balón a Suárez fuera del área que el charrúa se disponía a embocar en las mallas. El ex portero blaugrana frenó el tiro con la mano fuera del área y fue expulsado. Poco después, Messi haría el 2-0 tras una pérdida de De Bruyne en campo propio y Gündogan cerraría la fatídica noche inglesa en Barcelona dándole un balón a Suárez que este cedería para el hat trick de Messi. Neymar haría el 4-0 en las postrimeras del partido tras haber fallado un penalti cometido sobre Leo. Entremedias, el City se topo repetidas veces con un Ter Stegen espléndido, como si la presencia en la otra portería de su rival por el puesto los últimos dos años le estimulase para demostrar que el es el justo merecedor de la portería en Can Barça. Fue el arquero nacido en Mönchengladbach el jugador más destacado del partido, quién en esos minutos finales del primer tiempo mantuvo el 1-0 y quién evitó que el Manchester City se volviese a meter en el partido.
Salió Rooney los últimos minutos en Anfield para cerrar la banda derecha, aprovechando así Mourinho el sacrificio defensivo que ya mostró hace 8 años en el Camp Nou en toda una semifinal de Champions, convirtiéndole en un jugador admirable, pues conjuga su enorme calidad con su sacrificio. Sin embargo, desde hace unos años, Wayne es discutido. Ahora mismo, es suplente tanto en el United como en la selección inglesa. La opinión general coincide en que su declive es la causa, que ya no es el jugador que marcaba diferencias en la era de Sir Alex Ferguson. Yo creo que la realidad es otra.
Wayne es víctima de la falta de ideas del fútbol inglés. Desde que se fue Ferguson, Rooney no ha tenido un entrenador capaz de implantar en sus equipo una idea que potenciase las virtudes del 10 inglés. Moyes, Van Gaal y Mourinho en el United. Hogdson, Allardyce y Southgate en Inglaterra. Todos han fracasado o están fracasando en su intento de ganar jugando bien. Rooney no ha tenido un equipo coral, que ataque más que defienda y que le permita vivir la mayor parte del tiempo cerca del área rival. Me niego a creer que un futbolista recién entrado en la treintena ya haya dado sus mejores partidos. Rooney es una víctima más del pobre fútbol que se juega en las islas.
Empataron a cero Liverpool y United en unos de esos partidos entre dos grandes que de vez en cuando son habituales en la Premier. Esos en los que hay tanto respeto que las defensas acaban anulando ataques, la táctica gana al espectáculo y el sopor se termina imponiendo en el aficionado ante la emoción. En 90 minutos de fútbol, vimos dos ocasiones claras las dos las desbarato David De Gea (pocos porteros han dado tantos puntos a su equipo durante tantos años) y el 0-0 fue el resultado final. El Liverpool propuso más, busco más el gol, pero la poblada defensa del United resistió bien los envites de los de Klopp, liderados por Coutinho. El United empezó mejor, pero poco a poco fue cediendo terreno hasta dar por bueno un empate que le permite a los de Mourinho seguir lamiéndose las heridas que provocó el City de Pep hace ya más de un mes. Desde aquel día, Mou desterró jugadores, cambio piezas y su equipo dio un paso atrás en términos de confianza. Pero pese al golpe, sigue a 5 puntos del liderato, diferencia recuperable, y el paso del tiempo debe traer una mejoría en la parte roja de Manchester. Que nadie les de por muertos, aunque estén lejos de su mejor versión.
Ni Holanda ni Francia ofrecieron un buen espectáculo en el Amsterdam Arena en el partido entre los dos máximos candidatos a ocupar las dos primeras plazas en el grupo A de la fase de clasificación para Rusia 2018. Ambos selecciones ofrecieron y expusieron sus carencias, ya conocidas, para deleitarnos con un partido que no pasará a la historia. Dentro de esta mediocridad, sale más contenta Francia, por los 3 puntos y porque se pone líder de grupo. Poco más tiene que celebrar un equipo que permitió a su rival crecer en el partido y que ganó con un gol muy relacionado con la fortuna y la genialidad aislada de una idea de juego. Pogba remató desde 25 metros tras que Koscielny, el mejor jugador francés hoy, anticipará un balón de Bruma hacía la delantera. El remate del 6 galo lo convirtió en gol un mal despeje de Stekelenburg, que falla claramente en su intento de detener el disparo del jugador del Manchester United. A partir de este momento, repliegue en campo propio, sin sufrir muchas ocasiones, pero sin cerrar un partido ante un rival que daba muestras de tener bastante menos calidad que su oponente. Sólo Gameiro tuvo una oportunidad realmente clara de marcar, pero Stekelenburg lo impidió. Lloris terminó salvando el empate de los holandeses en el minuto 89, lo que da una idea de lo mal que lo terminó pasando la selección de un Didier Deschamps que no ha arreglado los problemas que su selección mostró en la pasada EURO.
Una EURO en la que no estuvo Holanda por méritos propios. Y la verdad, sigue siendo la misma selección meses después. Sin Sneijder ni Robben, ambos lesionados, el equipo entraba en un desierto de calidad del cual no logró salir. Sólo el arreón final le permitió tener alguna oportunidad clara de igualar un partido en el que tuvo momentos de posesión, pero en los que nunca le sacó provecho. Memphis tuvo la más clara en el tramo final, pero la derrota se terminó consumando. Holanda queda tercera de grupo por detrás de Francia y Suecia.