La selección de Vahid Halilhodzic hizo un mal primer tiempo, lenta e imprecisa con el balón en los metros finales. Se adelantó con un cabezazo de Honda Keisuke tras una falta lateral ejecutada por Kiyotake. El jugador del Milán, que remató sólo en el segundo palo sin marca alguna, fue el mejor jugador de su equipo en los primeros 45 minutos. Sus llegadas por sorpresa al área para rematar los centros desde el lado izquierdo fueron la única amenaza del equipo nipón en el primer acto. Ahmed Khalil lograría el empate poco después del 1-0 en una falta frontal regalada por Yoshida y que el meta Nishikawa llegó a tocar pero que no pudo evitar el tanto.
La segunda parte Japón mejoró en ataque, creando infinidad de ocasiones para incluso ganar el encuentro, pero lo que encontró fue el 1-2. Ismail Alhammadi se internó en el área y tras aguantar el balón, Ohshoima, uno de los más destacados hasta ese momento de su equipo, lo derribó en el área. Otra vez Ahmed Khalil anotaba con un precioso panenka. En la larga media hora que quedó, Japón intensificó su ofensiva, pero entre el larguero (cabezazo de Okazaki), el gol fantasma de Osano que el árbitro qatarí no dio y las grandes paradas del meta Khalid Eisa a tiros de Honda, Asano y Okazaki, el marcador no se movió. Estreno con derrota para los nipones, que van el martes a Tailandia bastante exigidos y con poco margen para el error.
El gol fantasma de Osano
¿Demasiado caro el sistema de los goles fantasmas para ponerlos en todos los partidos? pic.twitter.com/BcikPloGcP— Angel Diaz Perez (@ANGELDIAZ14) 1 de septiembre de 2016
El partido
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