Está bien buscar la complicidad del público en busca de una noche mágica de remontada, pero algunos gestos, en mi opinión, sobraban. Como el de la camiseta después del partido del sábado frente al Xerez. Es obvio que el público va a estar con el equipo y da igual a qué hora lleguen, que si a las 8, que si 5 minutos antes del inicio. Las cerca de 100.000 personas que asistan al Camp Nou apoyaran a los de Guardiola. No hacen falta camisetas de apoyo, ni nada parecido para recordárselo.

Habitualmente, las provocaciones llegan desde el bando de Jose Mourinho, pero esta vez ha sido Piqué quien ha calentado los ánimos antes del partido con su frase “queremos que odien la profesión durante los 90 minutos”. Me recuerda mucho a la de Sergio Ramos en vísperas del encuentro de vuelta frente al Lyon “ganaremos 3-0”. Es decir, que se pueden volver en contra de quien las dice, y a lo sumo, se te puedo quedar cara de tonto si te eliminan.
En definitiva, esperemos que nada de esto suceda y que todos estos preparativos al final queden en segundo plano, pues significaría que el Barcelona habría logrado remontar y estaría en la, tan ansiada, final del Bernabéu.
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