No tuvo mucha
historia la final del playoff por subir a la Premier League que enfrentaba a
Middlesbrough y Norwich en Wembley. En un cuarto de hora inicial, el partido
quedó prácticamente visto para sentencia. Pese a todo lo que quedaba por delante,
nunca peligró el guión escrito en esos primeros minutos.
Todo empezó con un
remate de Johnson al larguero tras una jugada por banda derecha del Norwich. El
4 remató de empeine con el balón botando y su disparo encontró el larguero de
la portería defendida por Konstantopoulos. En la siguiente jugada, el
Middlesbrough tuvo una ocasión calcada para adelantarse. Un balón largo mal
despejado que le cae a Vossen, que también soltó un remate con el cuero botando
que también encontró la madera. Fue la jugada que lo pudo cambiar todo. Es la
jugada que esta noche y mañana y pasado los aficionados del Middlesbrough recordarán
y pensarán que si ese tiro hubiese entrado, quizás la historia hubiese sido muy
distinta. Es una jugada que amenaza con aletargarse en el tiempo como el
momento clave que pudo devolver al Boro a la Premier 6 años después.
Pero esa jugada no
será más que un mal recuerdo para esos hinchas. Y lo fue porque acto seguido de
ese remate Dani Ayala perdió un balón en su área, Jerome fue entrando hasta
encontrarse con el meta griego y batirle por el palo corto. Y poco después, con
el equipo de Karanka aún sacudido por la dureza del 1-0, vio como el Norwich
tocaba y tocaba hasta que Redmond se plantó en el área y de tiro cruzado ponía
el 2-0. Era el minuto 15 y la final se había terminado.
Pese a los intentos
de Vossen en el primer tiempo y de Ayala en el segundo, casi siempre a la
salida de un corner, el marcador no se movió, incluso el Noriwch tuvo alguna
oportunidad muy clara para aumentar su renta y poco a poco todos los presentes
en el estadio empezaron a asumir que todo había acabado. El Norwich volverá a
inundar con sus colores amarillo y verde la mejor liga del mundo.
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